En el occidente del Honduras se inauguró la primera planta procesadora y trituradora de vidrio, una obra que transforma el manejo de residuos.
La iniciativa, impulsada por la Fundación Cervecería Hondureña y la Empresa Intermunicipal de Servicios Territorio Valle de Sensenti, beneficiará directamente a unas 69 mil familias distribuidas en seis municipios del departamento de Ocotepeque.
Con esta infraestructura, las autoridades y organizaciones involucradas buscan reducir la contaminación, fomentar el reciclaje y generar nuevas oportunidades económicas para las comunidades locales.
Proyecto de Trituradora de vidrio
El Motolín, en el municipio de San Francisco del Valle, fue escenario de un acontecimiento sin precedentes para la región occidental de Honduras, la inauguración de la planta trituradora de vidrio marca un antes y un después en la forma en que se gestionan los desechos sólidos, especialmente el vidrio, uno de los materiales más persistentes en el medio ambiente.
La instalación se encuentra dentro del relleno sanitario intermunicipal, lo que permitirá centralizar el procesamiento de residuos provenientes de varias localidades, esta estrategia no solo optimiza recursos, sino que también fortalece la cooperación entre municipios.

La Fundación Cervecería Hondureña ha jugado un papel fundamental en la materialización de este proyecto, durante el acto inaugural, su representante, Karla Ávila, destacó la importancia de promover una cultura de reciclaje en la población.
Por su parte, el alcalde de Lucerna y presidente de la Empresa Intermunicipal, César Arita, recibió oficialmente la maquinaria, subrayando el compromiso de los municipios involucrados, además, hizo un llamado a fortalecer los sistemas de recolección para garantizar el éxito del proyecto.
“Recibimos esta máquina trituradora de vidrio cumpliendo con el compromiso de los municipios”, expresó Arita.
Generación de empleo
La empresa intermunicipal, considerada un modelo de gobernanza regional, integra a los municipios de La Labor, Mercedes, Lucerna, Sensenti, San Francisco del Valle y San Marcos, estos municipios han asumido el compromiso de mantener sus territorios libres de vidrio disperso, apostando por una gestión responsable de los residuos.
Además del impacto ambiental, la planta abre la puerta a la creación de empleos locales, contribuyendo al desarrollo económico de la zona, la transformación del vidrio reciclado podría convertirse en una fuente adicional de ingresos para las comunidades.
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