El titular de la Secretaría de Finanzas (SEFIN), Emilio Hércules, aseguró que el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola, (Banadesa) enfrenta un problema de gestión y no de recursos económicos.
“El banco recibió una inyección superior a los 5,000 millones de lempiras el año pasado y, aun así, mantiene una mora cercana al 48 %”, señaló el funcionario.

Hércules indicó que se brindará respaldo al presidente de la institución, Vidal Cerrato, con el objetivo de recuperar la operatividad del banco, clave para el financiamiento del sector agrícola. Subrayó que fortalecer esta entidad permitirá impulsar la producción nacional y reducir la dependencia de importaciones.
Avances en el Presupuesto General
En materia fiscal, el secretario destacó que el proyecto de Presupuesto General del Estado incluye disposiciones para seguir fortaleciendo Banadesa. Además, calificó como productiva la reunión sostenida con la bancada del Partido Liberal, donde afirmó hubo aceptación a la reducción del 5.3 % del presupuesto, equivalente a unos 25 mil millones de lempiras.
Finalmente, anunció que previo a su comparecencia ante el Congreso Nacional, realizará una presentación final del proyecto, con miras a su discusión y eventual aprobación.
¿Cómo surgió Banadesa?
El Banco Nacional de Desarrollo Agrícola tiene sus raíces en el Banco Nacional de Fomento (BANAFOM), creado el 16 de febrero de 1950 como una institución autónoma orientada a impulsar la producción nacional.
Posteriormente, mediante el decreto No. 903 del 24 de marzo de 1980, se transformó en Banadesa, con el objetivo de canalizar recursos financieros hacia sectores como la agricultura, ganadería, pesca y otras actividades productivas vinculadas al agro.
La quiebra técnica del Banadesa es el resultado de factores estructurales acumulados durante décadas, entre ellos prácticas de corrupción, injerencia política en su administración, elevados niveles de morosidad, que en algunos períodos han superado el 80 %, condonaciones de deuda sin sostenibilidad financiera y deficiencias en la gestión institucional.
Estos elementos provocaron un deterioro progresivo en sus finanzas, reflejado en pérdidas millonarias, capital negativo y un alto índice de incumplimiento crediticio, comprometiendo seriamente su operatividad.
Ante este escenario, se han planteado medidas como su reestructuración o eventual cierre, con el fin de evitar un colapso definitivo y redefinir el papel del financiamiento estatal en el sector agrícola.
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