Un juez con jurisdicción nacional en materia de Criminalidad Organizada dictó auto de formal procesamiento con la medida de detención judicial contra una pareja acusada de realizar cobros de extorsión utilizando el nombre del “cártel del Diablo” para intimidar a sus víctimas en la zona norte del país.
La audiencia de imputados se desarrolló luego de la captura de los sospechosos en La Lima, Cortés, durante un operativo ejecutado por agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco). Tras la resolución judicial, las autoridades trasladaron a ambos al centro penal de Támara mientras avanza el proceso penal en su contra.
Captura durante operativo en la CA-13
Previamente, los agentes interceptaron a los acusados a la altura de Brisas del Aeropuerto, sobre la carretera CA-13, luego de varias investigaciones relacionadas con supuestos cobros de extorsión en municipios del Valle de Sula.
Las autoridades identificaron a los detenidos como Wilmer Omar Enamorado Castejón, originario de Trinidad, Santa Bárbara, y residente en Villanueva, Cortés; además de Yasmin Dahen Galeas Linares, también originaria de Santa Bárbara y residente en Villanueva.
De acuerdo con las investigaciones, ambos exigían fuertes cantidades de dinero a sus víctimas mediante amenazas. Incluso, los montos reclamados inicialmente alcanzaban los siete millones de lempiras, aunque los agentes estiman que lograron obtener cerca de seis millones.
Utilizaban nombre de estructura criminal
Asimismo, la Dipampco informó que la pareja utilizaba el nombre del “ Cártel del Diablo” para sembrar temor y presionar a comerciantes y otras víctimas a entregar el dinero en menor tiempo.
Durante el operativo, los agentes decomisaron dinero en efectivo, teléfonos celulares y un vehículo tipo turismo que presuntamente utilizaban para desplazarse durante las actividades ilícitas.
Por este caso, la Fiscalía los acusa del delito de extorsión en perjuicio de testigos protegidos.
Antecedentes del “cártel del Diablo”
Por otra parte, las autoridades hondureñas han relacionado el nombre del “cártel del Diablo” con investigaciones sobre narcotráfico y crimen organizado en la zona norte del país, principalmente en Cortés y Santa Bárbara.
Debido al impacto y temor que genera esa estructura criminal, grupos dedicados a la extorsión suelen utilizar su nombre para intimidar a víctimas y facilitar los cobros ilegales.
