El ministro de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), Moisés Molina, aseguró este lunes que el suministro de granos básicos en el país se mantiene fuera de peligro.
Pese a la preocupación por la prolongada sequía y la influencia del fenómeno de El Niño, el funcionario enfatizó que las áreas de mayor producción no se verán comprometidas de manera alarmante.
Importación y producción local
Molina explicó que la autosuficiencia total en maíz es improbable debido al marco del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Este acuerdo permite la importación libre de aranceles de maíz amarillo para la agroindustria.
No obstante, destacó que el maíz blanco goza de protección y se cultiva localmente para el consumo humano, garantizando así la seguridad alimentaria en los hogares.
Sobre la posibilidad de que algunos agricultores decidan no cultivar, el ministro fue empático: «Si yo fuera productor, evitaría sembrar en zonas con pronósticos de lluvias erráticas». Sin embargo, aclaró que, aunque se prevé una reducción en áreas específicas de Olancho y El Paraíso, esto no incluye las zonas con mayor potencial productivo del país.
Inversión y cambio climático
Para mitigar el impacto ambiental, el Gobierno ha destinado 1,500 millones de lempiras en incentivos agrícolas.

Un tercio de estos fondos se enfocará en la producción de frijol en regiones con regímenes de lluvia normales. Además, mediante programas como ProOccidente, se está dotando a pequeños productores, incluyendo mujeres y poblaciones indígenas Chortí, con tecnologías climáticamente inteligentes.
»Estamos incorporando paneles solares para bombas de riego, reservorios y estructuras protegidas», detalló Molina, subrayando que estas herramientas son vitales para enfrentar la variabilidad climática.
Recomendaciones al sector
Finalmente, el titular de la SAG instó a los productores a mantenerse informados a través de los boletines de Copeco. Aunque los pronósticos pueden variar, Molina recomendó ajustar las fechas de siembra a las indicaciones técnicas para proteger la inversión en el campo y asegurar una cosecha exitosa frente a la próxima canícula.

