El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió este martes en Nueva York con varios mandatarios y representantes latinoamericanos que integran el llamado Escudo de las Américas, una iniciativa regional impulsada por Washington para fortalecer la cooperación en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
El encuentro se desarrolló al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas y contó con la participación de los presidentes de Argentina, Javier Milei; Chile, José Antonio Kast; Ecuador, Daniel Noboa; Guyana, Irfaan Ali; Honduras, Nasry Asfura; Paraguay, Santiago Peña; Perú, Keiko Fujimori, y República Dominicana, Luis Abinader. También participó el vicepresidente de Colombia, José Manuel Restrepo.
Durante la reunión, Trump ofreció el respaldo de Estados Unidos para combatir a los grupos criminales que operan en la región y planteó la posibilidad de que las fuerzas estadounidenses intervengan en aquellos países que consideren no tener capacidad suficiente para enfrentar a los carteles.
“Durante años, los carteles han hecho la guerra a los pueblos de este hemisferio. Ahora nosotros les estamos haciendo la guerra a ellos”, afirmó Trump al inicio del encuentro. El mandatario estadounidense calificó a estas organizaciones como estructuras violentas con control territorial y aseguró que Washington está dispuesto a colaborar con sus aliados.
Trump también señaló que los gobiernos participantes pueden solicitar asistencia estadounidense para enfrentar a estas organizaciones. “Si no pueden, lo haremos nosotros por ustedes”, expresó durante la reunión.

En la reunión, los países participantes adoptaron una declaración conjunta orientada a fortalecer la seguridad, la economía y la coordinación multilateral en el hemisferio.
Como primera medida, acordaron avanzar en acciones individuales y colectivas contra 24 organizaciones vinculadas al narcoterrorismo, entre ellas la Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18. Las medidas contemplan sanciones financieras, congelamiento de activos, restricciones migratorias y otras acciones, de acuerdo con la legislación de cada país.
Honduras se suma a este esfuerzo regional con el objetivo de fortalecer la cooperación, facilitar el intercambio de inteligencia, combatir el crimen organizado transnacional y contribuir a la protección de la soberanía y la seguridad nacional.
¿Qué es el Escudo de las Américas?
El Escudo de las Américas fue presentado por Trump el 7 de marzo de 2026 durante una cumbre celebrada en Miami, Florida. La iniciativa busca coordinar esfuerzos entre Estados Unidos y gobiernos de la región para combatir organizaciones criminales transnacionales, particularmente los carteles del narcotráfico.
En la reunión inaugural participaron líderes de varios países latinoamericanos, entre ellos Honduras, Argentina, Ecuador, Guyana, Paraguay, República Dominicana y otros Estados de la región. La propuesta contempla una mayor cooperación en materia de seguridad y el uso de capacidades militares para enfrentar a las estructuras del crimen organizado.
Desde entonces, la iniciativa ha incorporado nuevos integrantes. Perú se sumó formalmente en septiembre, según anunció el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Durante la reunión en Nueva York, la presidenta peruana, Keiko Fujimori, destacó la incorporación de su país a la alianza y expresó su respaldo al liderazgo estadounidense. Por su parte, el vicepresidente colombiano, José Manuel Restrepo, sostuvo que la cooperación también puede contribuir a preservar las democracias de la región.
El encuentro ocurre en un contexto de creciente énfasis de la administración Trump en la lucha contra los carteles y el crimen organizado en el continente. En su intervención ante la Asamblea General de la ONU, el mandatario estadounidense también planteó la posibilidad de utilizar capacidades militares en América Latina cuando, según afirmó, estén en juego los intereses de Estados Unidos.
La iniciativa no incluye a todos los países de la región. México y Brasil, entre otros gobiernos, no forman parte del bloque y han expresado reparos a posibles operaciones estadounidenses dentro de sus territorios.





