Cada Semana Santa, las calles de Honduras se llenan de color y devoción con una de las tradiciones más hermosas del país, las alfombras de aserrín.
Estas impresionantes obras de arte efímeras no solo representan una expresión de fe religiosa, además, convierten a Honduras en un destino turístico.
Historia
Corría el año de 1963 cuando en Honduras se elaboró la primera alfombra de aserrín, una tradición que, 62 años después, sigue evocando la fe católica y la devoción religiosa de miles de hondureños.

Color, fe y tradición se mezclan en las alfombras de
aserrín que llenan de vida las calles durante la
Semana Santa.
Hoy, las alfombras de aserrín no solo son una manifestación artística, sino también un símbolo de la identidad cultural del país.
Este arte se consolidó como una tradición especialmente en Comayagua, conocida como la capital del turismo religioso de Honduras.
Esta práctica se ha extendido a otras ciudades del país, incluyendo la capital Tegucigalpa, donde durante la Semana Santa las calles se llenan de colores vibrantes.

Arte efímero que cuenta historias de fe: así se viven las alfombras de
aserrín en esta Semana Santa.
En Tegucigalpa, la Avenida Cristóbal Colón se transforma en una gran alfombra multicolor, cubriendo una de las principales arterias de la ciudad, mientras que las procesiones religiosas siguen su curso por estas calles decoradas.
Comayagua: La cuna del turismo religioso
Comayagua es considerada la capital del turismo religioso del país, ha sido durante décadas el epicentro de esta tradición, cada año, millas de fieles y turistas visitan la ciudad para ser parte de esta demostración de fe.

Entre colores y devoción, las familias admiran las alfombras que
mantienen viva una de las tradiciones más representativas de
Semana Santa.
Preparativos para la Semana Santa en Tegucigalpa
Los preparativos para la elaboración de las tradicionales alfombras de aserrín ya han comenzado en el centro histórico de Tegucigalpa.
La Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) confirmó que, las labores previas para recibir la Semana Santa, asegurando que las alfombras sean una de las principales atracciones turísticas y religiosas de la capital.




