La crisis por el abastecimiento de agua potable mantiene en alerta a Tegucigalpa, donde las reservas disponibles continúan disminuyendo debido a la falta de lluvias, las autoridades señalaron que, de persistir las condiciones climáticas actuales, el recurso almacenado solo sería suficiente para abastecer a la población hasta finales de agosto.

El panorama genera creciente preocupación, ya que las proyecciones meteorológicas indican que las precipitaciones podrían ubicarse entre un 50 % y un 60 % por debajo de los niveles habituales para esta temporada, esta situación dificulta la recuperación de las represas que suministran agua a la capital y aumenta la incertidumbre sobre el abastecimiento en las próximas semanas.

Desde la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) reconocen que la ciudad depende completamente de que las lluvias lleguen a tiempo, de lo contrario, entre el 26 y el 29 de agosto el panorama podría tornarse aún más complicado para más de 1.6 millones de habitantes.

El gerente de la UMAPS, Gustavo Boquín, calificó la situación como “crítica e histórica” y explicó que la capital atraviesa una emergencia comparable con la registrada en la década de los noventa, aunque ahora con una población mucho mayor y prácticamente la misma infraestructura de almacenamiento.

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Foto: Marlin Chacón/DNH

Según detalló, el embalse Los Laureles podría mantener su capacidad operativa hasta el 26 de agosto, mientras que La Concepción no estaría en condiciones de sostener el abastecimiento durante esos mismos días, por lo que el sistema dependerá exclusivamente de la llegada de lluvias.

“Estamos dependiendo completamente del clima”, advirtió la UMAPS.


Las lluvias siguen sin llegar y las represas continúan bajando


Los niveles de los principales embalses continúan descendiendo, Los Laureles registra apenas un 39.88 % de su capacidad, con 4.189 millones de metros cúbicos de agua almacenados, mientras que La Concepción, la principal fuente de abastecimiento de Tegucigalpa, se encuentra en 35.19 %, con 12.740 millones de metros cúbicos.

Las autoridades atribuyen esta situación a la prolongada disminución de las lluvias, influenciada por el cambio climático y fenómenos como El Niño y el Súper Niño, que han reducido considerablemente las precipitaciones sobre las cuencas que alimentan ambas represas.

Los pronósticos no son alentadores, según las estimaciones, las lluvias podrían mantenerse entre un 50 % y un 60 % por debajo del promedio habitual durante las próximas semanas, dificultando la recuperación de los embalses.

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Foto: Marlin Chacón/DNH

Boquín señaló que uno de los principales problemas de Tegucigalpa no es únicamente la falta de lluvia, sino la limitada infraestructura para captar y almacenar agua.

Explicó que, aunque en las cuencas de la capital cae mucha más agua de la que la ciudad necesita durante el año, entre el 40 % y el 45 % del recurso se pierde debido al deterioro de las tuberías y redes de distribución.

En distintos sectores de Tegucigalpa, especialmente en las zonas altas, la crisis ya forma parte de la rutina diaria, decenas de familias deben esperar la llegada de camiones cisterna, almacenar agua durante varios días o recorrer largas distancias para cubrir necesidades básicas como cocinar, lavar ropa o asearse.

La alta demanda también ha provocado un incremento en los precios del agua distribuida por transportistas privados, aumentando la preocupación entre los habitantes.

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Foto: Marlin Chacón/DNH

Ante esta emergencia, las autoridades mantienen un plan de contingencia que contempla ampliar la flota municipal de cisternas de 52 a 80 unidades, rehabilitar pozos existentes y perforar nuevas fuentes subterráneas para abastecer a los barrios más afectados.

Mientras tanto, la Alcaldía avanza en proyectos como la futura represa San José, prevista para entrar en operación en 2028, además de una inversión superior a 150 millones de dólares para modernizar el sistema de distribución, sin embargo, esas obras representan soluciones a mediano y largo plazo.

Por ahora, el abastecimiento de agua para Tegucigalpa depende, más que nunca, de que las lluvias lleguen antes de que las reservas alcancen su límite, de lo contrario, entre el 24 y el 29 de agosto la capital podría enfrentar uno de los episodios más difíciles de su historia reciente en materia hídrica.