Con el objetivo de detener una de las mayores fugas de recursos públicos del país, el presidente Nasry Asfura presentó al Congreso Nacional una reforma a la Ley de Reforma del Subsector Eléctrico que busca recuperar los más de 16,000 millones de lempiras que Honduras pierde anualmente por ineficiencias en el sistema energético.
La iniciativa plantea una modernización integral de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), apostando por una gestión más eficiente, transparente y sostenible, sin que ello implique la privatización de la institución, según confirmó el mandatario.
De aprobarse la propuesta, el Gobierno espera reducir las pérdidas financieras y operativas del sistema eléctrico, liberando recursos que podrían destinarse a áreas prioritarias como salud, educación, infraestructura, agricultura y seguridad.

Millonarias pérdidas afectan el desarrollo del país

Las pérdidas acumuladas en el sistema eléctrico nacional representan uno de los principales desafíos económicos para Honduras. De acuerdo con cifras oficiales, cada año se desperdician más de 16,000 millones de lempiras debido a deficiencias operativas, problemas de gestión y pérdidas en la distribución de energía.
El impacto de esta situación va más allá del sector energético. Según el Gobierno, la cantidad de recursos que actualmente se pierden equivale a más de la mitad del presupuesto nacional destinado al sector salud, una realidad que limita la capacidad del Estado para invertir en servicios esenciales para la población.
Autoridades consideran que revertir esta situación permitiría fortalecer programas sociales, mejorar la infraestructura pública y ampliar la cobertura de servicios básicos en distintas regiones del país.
La propuesta presentada por el Ejecutivo contempla una reorganización operativa de la ENEE mediante la especialización de sus áreas de generación, transmisión y distribución de energía.
El objetivo es que cada unidad pueda concentrarse en sus funciones específicas, mejorando la planificación, la eficiencia técnica y la capacidad de respuesta ante los desafíos del sector eléctrico.
El presidente comentó que la ENEE no se privatiza, se fortalece; nuestro objetivo es construir una empresa más eficiente, transparente y capaz de brindar un servicio confiable a los hondureños.

Garantías para los usuarios y el Estado

Entre los principales puntos de la reforma destacan la preservación de la propiedad estatal de la ENEE, la protección de los usuarios, la estabilidad y continuidad del servicio eléctrico, así como el fortalecimiento de los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.
Asimismo, la iniciativa busca establecer herramientas que permitan reducir las pérdidas económicas y técnicas que afectan actualmente a la institución, promoviendo un sistema energético más moderno y sostenible.
El Gobierno sostiene que estos cambios son fundamentales para asegurar la viabilidad financiera de la empresa estatal y garantizar un servicio de mejor calidad para hogares, comercios e industrias.
Las autoridades hicieron un llamado a todos los sectores políticos, empresariales y sociales a analizar la propuesta con una visión de largo plazo, priorizando el interés nacional por encima de diferencias ideológicas.
Desde Casa Presidencial se advirtió que mantener las actuales pérdidas del sistema eléctrico implica seguir renunciando a recursos que podrían transformarse en hospitales, escuelas, carreteras y proyectos de desarrollo para miles de hondureños.