El presidente de la Fundación 15 de Septiembre, afirmó que la mala relación de la expresidenta Xiomara Castro con el gobierno de Estados Unidos y las insuficientes gestiones diplomáticas para defender la continuidad del programa y explicar ante Washington las condiciones que enfrenta Honduras provocaron el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS) para los connacionales.
A su juicio, el deterioro de la relación bilateral terminó teniendo consecuencias para miles de migrantes hondureños que ahora enfrentan incertidumbre sobre su futuro en territorio estadounidense.
Para Flores, la situación actual no puede analizarse únicamente desde la decisión migratoria de Estados Unidos, considera que también debe revisarse el papel que desempeñó Honduras en los meses previos a la cancelación del TPS.

Según su planteamiento, una relación diplomática más cercana habría permitido exponer con mayor fuerza la situación de los hondureños que dependen del TPS y las condiciones del país al que eventualmente tendrían que regresar.
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Advirtieron sobre posibles consecuencias
Flores aseguró que la comunidad hondureña ya había expresado preocupación por el rumbo que estaban tomando las relaciones entre ambos países antes de que se concretara la cancelación.“Nosotros lo advertíamos, que íbamos a tener consecuencias con la extensión del TPS”, recordó.
El dirigente también mencionó a la exembajadora de Estados Unidos en Honduras, Laura Dogu, como una de las figuras que habían advertido sobre la importancia de los hondureños que viven en territorio estadounidense.
Flores interpretó esas declaraciones como una señal de que Washington estaba observando con atención el manejo de las relaciones bilaterales y el impacto que cualquier decisión migratoria podía tener sobre una comunidad hondureña numerosa.

Una relación marcada por diferencias
Durante el gobierno de Xiomara Castro, las relaciones entre Tegucigalpa y Washington estuvieron marcadas por diferencias en distintos temas de política exterior.Para Flores, esa situación terminó dificultando la posibilidad de establecer un diálogo efectivo sobre el futuro de los beneficiarios del TPS.
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“Lamentablemente, al no tener unas relaciones diplomáticas realmente abiertas y concretas con el gobierno de los Estados Unidos, pues tuvimos esas consecuencias”, afirmó.
El dirigente cuestionó que Honduras no hubiera conseguido ser escuchada de manera suficiente antes de que Estados Unidos avanzara con la decisión migratoria.
A su criterio, el problema no fue únicamente la decisión tomada en Washington, sino también la falta de una estrategia hondureña capaz de defender los intereses de los migrantes.
Mientras continúa la discusión política, los efectos de la pérdida del TPS ya se sienten entre los hondureños que permanecen en Estados Unidos.
Flores aseguró que muchos beneficiarios han perdido herramientas que les permitían trabajar y desarrollar una vida estable.

“Todos los que eran tpsianos perdieron sus empleos, su permiso de trabajo, su licencia de conducir, su seguro social y la jubilación que estaban recibiendo”, señaló.A esto se suma la presión emocional que viven las familias ante la posibilidad de tener que abandonar Estados Unidos después de años de residencia.
“Esto ha provocado un gran alto grado de estrés, de ansiedad y de depresión”, manifestó.
Buscan una salida desde Washington
Pese al escenario adverso, Flores sostiene que la lucha todavía no está cerrada, parte de los esfuerzos se concentran ahora en Washington, donde se buscan alternativas legislativas para los hondureños afectados.“En Washington hay una voluntad política, saben del problema y se está trabajando en ello”, afirmó.Reconoció, sin embargo, que conseguir una solución no será inmediato.

“Acá tienen que actuar varios actores, la sociedad civil, la comunidad migrante, el Congreso de Honduras, el Ejecutivo y la empresa privada también”, indicó.
Asfura toma posición sobre los afectados
El presidente Nasry Asfura también se ha pronunciado sobre la situación y planteó la posibilidad de que se revise caso por caso a los hondureños afectados.Flores calificó el pronunciamiento como positivo, al considerar que demuestra que el nuevo gobierno reconoce la magnitud del problema.
“Ha dado las declaraciones para nosotros de valor y de importancia porque da a entender de que sabe de que hay un problema”, manifestó.
Además, reveló que Asfura intentó comunicarse directamente con él para abordar el tema, aunque no pudo responder las llamadas porque se produjeron durante la madrugada.
Flores pide mantener la calma
Mientras avanzan las gestiones políticas, Flores pidió a los beneficiarios del TPS no tomar decisiones apresuradas.“Hay que mantener la calma, seguir como hemos estado”, recomendó.Aunque algunos hondureños han regresado voluntariamente y otros han sido detenidos o deportados, señaló que también existe un grupo que continúa buscando alternativas legales y políticas para permanecer en Estados Unidos.
Para Flores, la historia del TPS demuestra que una decisión migratoria puede cambiar con el tiempo y dependiendo del escenario político.
“La historia nos dice que nada está por terminado y que el TPS llegó para quedarse y que la lucha va a continuar”, afirmó.La discusión queda ahora entre Washington y Tegucigalpa, mientras miles de hondureños esperan que las gestiones diplomáticas y legislativas permitan abrir una nueva alternativa para quienes construyeron su vida en Estados Unidos bajo la protección del TPS.
“Creo que con el gobierno anterior se pudo haber hecho mucho para poderle replantear la situación de país que vive Honduras”, sostuvo.


