La Bandera Nacional descendió entre honores, quedó reducida a cenizas conforme al protocolo y volvió a elevarse renovada sobre la capital. Con estos actos, Honduras abrió el mes patrio y recordó a la ciudadanía que el pabellón azul y blanco simbolizó la unidad, soberanía y responsabilidad compartida de construir el país.

La ceremonia comenzó el 31 de agosto con el arrío y la incineración de la bandera deteriorada en el Parque Central de Tegucigalpa. El procedimiento cumplió el ceremonial establecido para retirar con dignidad el pabellón que concluyó su tiempo de servicio y evitó que este símbolo recibiera un trato inadecuado.
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Foto: Ceremonia de incineración de la bandera: Emilio Flores

El 1 de septiembre, la izada de una nueva bandera y la renovación del juramento marcarán la conmemoración del Día de la Bandera Nacional y el inicio de las actividades por los 205 años de la Independencia de Honduras.

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La designada presidencial María Antonieta Mejía encabezó la representación del presidente Nasry Asfura. El acto también reunió al secretario de Estado en el Despacho de Defensa Nacional, Enrique Rodríguez Burchard; El jefe del Estado Mayor Conjunto, Hector Valerio Ardón, el presidente Corte Suprema de Justicia, Wagner Vallecillo, El Secretario Privado de la Presidencia, Luis Castro, la secretaria de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, Mireya Agüero de Corrales; la Secretaria de Educación, Arely Argueta, y al alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, entre otros funcionarios.
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Foto: Ceremonia de incineración de la bandera: Emilio Flores

La ceremonia incluyó honores militares, la entonación del Himno Nacional y la renovación del compromiso cívico ante el pabellón. La fórmula proclamó: “Juro fidelidad a la Bandera Nacional, símbolo de unidad, justicia, libertad y paz”.


El juramento también reafirmó una obligación que trascendió el protocolo: “Prometo honrar a la Patria, servirla y defenderla bajo un solo propósito, para beneficio de todos”.
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Foto: Ceremonia de incineración de la bandera: Emilio Flores

El Congreso Nacional instituyó el 1 de septiembre como Día de la Bandera mediante el Decreto Legislativo número 84-95, aprobado en 1995. La disposición ordenó que cada institución civil y militar rindiera “tributo de veneración y respeto a la Bandera de la Patria”.


El pabellón hondureño cumplió, además, 160 años desde su creación mediante el Decreto Legislativo número 7 del 16 de febrero de 1866. Sus dos franjas azules simbolizaron los océanos Atlántico y Pacífico; la franja blanca evocó la paz, y las cinco estrellas representaron el ideal de unión de Centroamérica.
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Foto: Ceremonia de incineración de la bandera: Emilio Flores

Cuando la nueva bandera alcanzó la parte más alta del asta, la ceremonia dejó una imagen que recorrió generaciones: Honduras despidió con respeto el pabellón que cumplió su misión y levantó otro para renovar, ante toda la ciudadanía, la promesa de servir a la patria.