Honduras destinará 72 millones de dólares para impulsar la agricultura y mejorar las condiciones de vida de las familias rurales en 88 municipios de la zona occidental del país, la inversión busca aumentar la producción, ampliar el acceso al agua y abrir nuevas oportunidades económicas para los productores.

Los recursos serán canalizados a través del proyecto ProOccidente, ejecutado por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), que brindará asistencia técnica, financiamiento y herramientas tecnológicas para ayudar a los agricultores a enfrentar los efectos del cambio climático.

La iniciativa abarca seis departamentos y contempla el fortalecimiento de rubros como café, cacao, hortalizas y granos básicos, así como de actividades pecuarias y productivas, entre ellas la producción de leche, miel y la piscicultura, con estas acciones, se busca diversificar la economía rural y mejorar la capacidad de las familias campesinas para generar ingresos.
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Se beneficiarán alrededor de 30,000 familias. Foto: SAG

Una inversión que busca transformar la producción rural


Unos 30,000 hogares rurales de Copán, Ocotepeque, Lempira, Santa Bárbara, Intibucá y La Paz forman parte de la población que se busca beneficiar con el Proyecto Integral de Desarrollo Rural y Productividad (SAG-ProOccidente), una iniciativa que combina inversiones agrícolas con acciones para proteger los recursos naturales.

El programa cuenta con financiamiento de la Secretaría de Agricultura y Ganadería, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Uno de sus principales objetivos es mejorar las condiciones en las que producen las familias rurales, especialmente en zonas vulnerables a las sequías y a la variabilidad climática, donde la disponibilidad de agua representa un factor determinante para mantener las cosechas y la actividad pecuaria.

Para ello, el proyecto promueve sistemas de fertirriego por goteo, reservorios de agua familiares y comunitarios, cosecha de agua y casas malla, tecnologías que permiten aprovechar mejor los recursos disponibles y reducir las pérdidas asociadas a las condiciones climáticas.

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Protección de microcuencas y acceso al agua


La seguridad hídrica es otro de los ejes centrales del programa, las intervenciones incluyen la protección y el manejo sostenible de más de 25 microcuencas prioritarias, mediante acciones de conservación, restauración y planificación de áreas importantes para la recarga de agua.

Estas medidas buscan contribuir a la disponibilidad del recurso tanto para el consumo humano como para las actividades agropecuarias.

El proyecto también trabaja con organizaciones comunitarias responsables de administrar los sistemas de agua y riego, a través de capacitación y mecanismos de gobernanza, se pretende que las comunidades puedan mantener en funcionamiento la infraestructura y aprovechar las inversiones a largo plazo.

La estrategia adquiere relevancia en las zonas rurales del Corredor Seco hondureño, donde las dificultades para acceder al agua pueden comprometer la producción agrícola y los ingresos de los hogares.
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La inversión es de 72 millones de dólares. Foto: SAG

Nueva etapa destinará $14.23 millones al desarrollo productivo


Como parte de su segunda fase, SAG-ProOccidente ejecuta la Etapa II del Componente 1 de Fortalecimiento del Desarrollo Productivo, que dispone de una inversión de 14.23 millones de dólares, dentro de una cartera programática de 17.79 millones de dólares financiada por el BID y la AECID a través del Fondo Español para el Desarrollo Sostenible (FEDES).

Esta etapa contempla ampliar el acompañamiento a productores mediante asistencia técnica, acceso a servicios financieros y adopción de tecnologías climáticamente inteligentes.

Entre las metas previstas figuran brindar asistencia técnica a más de 4,000 productores, facilitar servicios financieros a más de 8,000 y promover tecnologías sostenibles entre más de 4,265 agricultores.

Además, más de 5,000 hogares recibirán acompañamiento para fortalecer su seguridad alimentaria y nutricional, en materia ambiental, se prevé impulsar el manejo sostenible de 10 microcuencas estratégicas e incorporar cerca de 10,000 hectáreas adicionales bajo medidas de protección y conservación.
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La cobertura será en 88 municipios. Foto: SAG

Café, cacao y otros rubros entre las actividades beneficiadas


El fortalecimiento de las cadenas productivas es otro de los componentes de la iniciativa, el proyecto trabaja con sectores como el café, cacao, hortalizas, granos básicos, leche, miel y piscicultura, actividades que representan fuentes de ingresos para numerosas familias de las comunidades beneficiarias.

La intención es facilitar inversiones productivas, ampliar el acceso a financiamiento y mejorar las capacidades de los productores para desarrollar sus actividades en condiciones más sostenibles.

Raúl Alemán, coordinador nacional de SAG-ProOccidente, destacó la importancia de aprovechar los resultados de estas intervenciones para impulsar nuevos proyectos de desarrollo rural y adaptación climática.

"los resultados obtenidos pueden servir de referencia para diseñar nuevas intervenciones dirigidas a enfrentar los efectos de la variabilidad climática en las zonas rurales", señaló Alemán.

El funcionario también explicó que durante los próximos 15 meses se trabajará con más de 4,000 productores mediante un enfoque que combina asistencia técnica, financiamiento, tecnologías climáticamente inteligentes y fortalecimiento organizativo.

Los avances del programa fueron presentados ante la Mesa Agroalimentaria de Cooperantes en Honduras, un espacio de intercambio entre actores vinculados al desarrollo del sector.

Con su cobertura en 88 municipios, SAG-ProOccidente busca vincular la conservación de los recursos naturales con una mayor productividad agrícola, mejores ingresos y una mayor capacidad de respuesta de las familias rurales frente a las dificultades climáticas y económicas.