La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) impulsó la iniciativa mediante el programa Limpio, Rinde y Calidad (LRC), con el acompañamiento técnico del Ministerio de Agricultura de República Dominicana y de la empresa Fertilizantes de Santo Domingo (Fersan).
La evaluación de nuevas variedades de arroz abrió una alternativa para elevar la producción nacional, mejorar la calidad del grano, además, reducir la dependencia de las importaciones, en un país que consumió alrededor de 6 millones de quintales cada año y compró en el exterior más de 5 millones.

El secretario de Estado en los Despachos de Agricultura y Ganadería, Moisés Molina, explicó que Honduras produjo menos de 500,000 quintales durante el año anterior, una cantidad que cubrió menos del 10 por ciento del consumo nacional.
“La meta inmediata es alcanzar 700,000 quintales, superando los menos de 500,000 quintales producidos el año pasado”, destacó Molina.

Más producción nacional, menos importación
La estrategia también proyectó un crecimiento gradual hasta alcanzar 3 millones de quintales.
El volumen antes mencionado equivaldría a la mitad del consumo anual estimado, también, disminuiría la exposición del país a las variaciones de precios y a los problemas de abastecimiento internacional.
En una de las pruebas, el productor Marlin Hernández destinó 30 de sus 90 manzanas a la variedad dominicana Juma 6920. La parcela permitió medir su rendimiento, adaptación al clima, calidad molinera y respuesta frente a las condiciones del suelo hondureño.

“Tenemos grandes expectativas con estas nuevas variedades de arroz. Esperamos alcanzar rendimientos de hasta 120 quintales por manzana, mejorar la calidad del grano y, sobre todo, contribuir a fortalecer la producción nacional”, afirmó Hernández.
Características favorables
El productor Federico Mejía explicó que los materiales evaluados mostraron características favorables para el manejo del arroz rojo, además de alta productividad y calidad molinera. Esta última condición determinó el porcentaje de grano aprovechable después del procesamiento y tuvo un impacto directo en su valor comercial.

La SAG extendió las evaluaciones a zonas productoras de Santa Bárbara, Intibucá, Comayagua y al valle de San Esteban, en Olancho.
Los resultados permitieron identificar las variedades con mejor desempeño antes de su multiplicación y posterior distribución entre productores, con el propósito de asegurar semillas adaptadas y aumentar la disponibilidad de arroz producido en el país.











