G-16 y gobierno coordinan ayuda por sequía y $182 millones para agua potable en el DC
El Comité Técnico Interinstitucional de Gestión Integral se reúne con socios cooperantes para coordinar respuesta humanitaria ante emergencia por sequía.
Jessica Urbina
1 de septiembre de 2026
3 min de lectura
El Comité Técnico Interinstitucional de Gestión Integral de la Sequía
sostuvo este martes una reunión de alto nivel con socios cooperantes del G-16
para coordinar la respuesta humanitaria ante la emergencia por sequía, y
anunció gestiones avanzadas para movilizar alrededor de 182 millones de dólares
destinados a reforzar el sistema de agua potable en el Distrito Central y otros
proyectos de emergencia
El objetivo central del encuentro fue unificar esfuerzos
para atender de manera prioritaria a las comunidades más afectadas por la
escasez de agua.
Un sistema que pierde el 40 % del agua
El alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, explicó ante los cooperantes la situación que enfrenta la capital debido a la crisis hídrica y las deficiencias históricas en su sistema de distribución.
“Es un sistema obsoleto, del cual se pierde el 40% del agua que sale de La Concepción o de Los Laureles antes de llegar a la casa del abonado”, afirmó.
Zelaya confirmó que las negociaciones para el financiamiento de 150 millones de dólares avanzan y que se espera que la operación sea presentada ante el directorio del BID el próximo 30 de septiembre.
Además, señaló que los otros 32 millones de dólares serán destinados a medidas inmediatas para enfrentar la emergencia.
“Son 32 millones de dólares que se van a ejecutar también a través del BID para temas de perforación de pozos, compra de cisternas y atención a la emergencia”, indicó.
El ministro de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), Reinaldo Sánchez, explicó que la respuesta gubernamental se desarrolla en cuatro áreas: seguridad alimentaria, producción, acceso al agua y salud.
En materia alimentaria, aseguró que se busca acelerar la entrega de raciones a las familias afectadas en los municipios declarados en emergencia.
“Tiene que hacerse con más fortaleza para llegar con más rapidez a los distintos territorios”, manifestó.
También destacó la instrucción de apoyar a pequeños ganaderos de subsistencia que enfrentan dificultades por la falta de agua y alimentos para sus animales.
En cuanto al acceso al agua, las autoridades mantienen acciones de perforación, recuperación y mantenimiento de pozos, además de otros mecanismos para abastecer a las comunidades más afectadas.
Perforación de pozos · Foto: Emilio Flores
Salud y asistencia humanitaria
La emergencia por sequía también genera riesgos sanitarios, por lo que las instituciones han comenzado a entregar medicamentos junto con las raciones de alimentos.
Sánchez mencionó enfermedades como el dengue, los padecimientos intestinales, la desnutrición y la deshidratación entre los principales riesgos para las poblaciones vulnerables.
Por su parte, Zelaya informó que, con apoyo de Naciones Unidas, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el gobierno de Estados Unidos, unas 4,000 personas del Distrito Central han recibido asistencia humanitaria.
“La crisis de sequía se convierte también en una crisis alimentaria”, advirtió el alcalde capitalino.
Entrega de alimento. Foto: Marlin Chacón
Naciones Unidas respalda evaluación de daños
El coordinador residente del Sistema de las Naciones Unidas en Honduras, Alejandro Álvarez, destacó que la información presentada durante la reunión es resultado de un trabajo realizado directamente en las zonas afectadas.
“Esta información que nosotros hemos recibido hoy es el producto de un trabajo de terreno, un trabajo serio y objetivo”, afirmó.
Álvarez señaló que la evaluación permitirá priorizar la ayuda hacia las familias que enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad.
“Necesitamos priorizar la ayuda a aquellas personas, aquellas familias que están en condiciones de mayor vulnerabilidad”, expresó.
Las autoridades y organismos internacionales coincidieron en mantener la coordinación para cerrar las brechas de atención frente a una crisis que combina sequía, escasez de agua, inseguridad alimentaria, afectaciones a la producción y riesgos sanitarios.