El fenómeno de El Niño continuará afectando a Honduras y sus efectos podrían extenderse hasta 2027, según las proyecciones climáticas internacionales, mientras que las condiciones más intensas se mantendrán en el país al menos hasta febrero de 2027, informó el jefe de Alerta Temprana de Copeco, Francisco Argeñal.
El especialista explicó que, aunque posteriormente el fenómeno comenzará a debilitarse, Honduras seguirá experimentando alteraciones en el régimen de lluvias que impactarán principalmente al Corredor Seco y al sector agropecuario.
"De acuerdo a los pronósticos, las condiciones del Niño fuerte las vamos a tener prácticamente hasta febrero del próximo año y después esperamos que se vaya debilitando, pero todavía a principios del próximo año vamos a estar bajo la influencia del fenómeno de El Niño", explicó Argeñal.
Además, recordó que organismos internacionales prevén que los efectos climáticos asociados a El Niño podrían prolongarse durante los próximos años, manteniendo episodios de calor extremo y sequías recurrentes.

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Sequía ya afecta la producción agrícola
Las autoridades señalaron que actualmente se evalúan los daños ocasionados por la falta de lluvias, especialmente en la producción agrícola y pecuaria.
Según Argeñal, una vez concluido el diagnóstico se fortalecerán las acciones contempladas en el Plan Nacional de Respuesta contra la Sequía, que ejecuta el Gobierno en coordinación con el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager) y agencias del Sistema de Naciones Unidas.
El funcionario advirtió que la sequía podría agravar la inseguridad alimentaria que desde hace varios años afecta a las comunidades rurales.
"Sabemos que ya hay problemas porque tenemos una inseguridad alimentaria que se viene arrastrando desde hace varios años, especialmente en el sector rural y en el Corredor Seco", afirmó.
Acciones del gobierno central frente al fenómeno del niño
Ante la situación de sequía que viven los habitantes del Corredor Seco producto del fenómeno del niño, el gobierno de la República realizó la entrega de raciones de alimentos a al menos unas 15,000 familias en el municipio de San Antonio de Flores, Choluteca en el marco del Lanzamiento Oficial de la Operación de Respuesta a la Sequía 2026.Del mismo modo, esta acción busca brindar ayuda y apoyo humanitario para mitigar los impactos de la escasez de lluvias y garantizar la seguridad alimentaria de los habitantes de la zona sur.
Más de 230 municipios permanecen bajo vigilancia
Copeco informó que actualmente mantiene:
- 75 municipios en alerta amarilla, donde se concentran las principales acciones de respuesta.
- 48 municipios en alerta verde, ubicados principalmente en el centro, oriente y occidente del Corredor Seco.
- 111 municipios bajo vigilancia, debido a la distribución irregular de las lluvias.
Las autoridades atribuyen esta situación a las alteraciones climáticas provocadas por El Niño, que han reducido las precipitaciones en gran parte del territorio nacional.
Llaman a administrar el agua
Ante el panorama previsto para los próximos meses, Copeco hizo un llamado a las municipalidades y a la población para aprovechar las lluvias restantes del invierno mediante sistemas de cosecha y almacenamiento de agua.
"Hay que hacer el mejor manejo del recurso agua, aprovechar las lluvias de septiembre y administrarlas bien para que no nos falte durante la temporada seca de finales de año y principios del próximo", recomendó Argeñal.
Persistirá la canícula pese a las lluvias
El pronosticador aclaró que, aunque durante los próximos días ingresarán una vaguada y posteriormente una onda tropical que generarán lluvias en varias regiones del país, estas precipitaciones no serán suficientes para recuperar los niveles de las represas.
Asimismo, indicó que Honduras continuará bajo los efectos de la canícula hasta inicios de septiembre, por lo que las lluvias serán intermitentes y no resolverán el déficit hídrico acumulado.
En el caso del departamento de Gracias a Dios, las autoridades mantienen especial vigilancia debido a las inundaciones provocadas por la crecida de los ríos Coco o Segovia y Patuca, mientras en otras regiones del país persisten las condiciones de sequía, reflejando el contraste climático que actualmente enfrenta Honduras.





