El cambio beneficia a 15 familias de la Asociación Cultivando Nuestra Tierra, integrada por 12 hombres y tres mujeres.
La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), por medio del proyecto ProOccidente, invirtió 729,011.30 lempiras. Con esos recursos se construyeron casas malla, reservorios de agua, sistemas de riego y un espacio para producir plántulas. Además, los productores reciben asistencia técnica.

“Las cantidades que producíamos antes, en comparación con las de ahora, son significativamente mayores. Los excedentes nos ayudan para la alimentación, educación y salud de nuestros hijos”, expresó María Concepción Rivera, presidenta de la asociación.
Agua para todo el año
Los reservorios almacenan más de 50,000 litros de agua. Según el productor Brayan Vásquez, esto les permite mantener los cultivos durante el verano.
Además del tomate, las familias producen más de 11,000 chiles por ciclo. Parte de las ganancias las invierten en más equipos de riego para continuar creciendo.
Inversión de todos
Raúl Alemán, coordinador nacional de SAG-ProOccidente, explicó que el proyecto combina recursos del Estado con aportes de los productores para fortalecer sus fincas, generar empleo e impulsar la economía local.

ProOccidente cuenta con una inversión de 35 millones de dólares, financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Fondo Español de Desarrollo Sostenible (FEDES).
El proyecto trabaja en Intibucá, La Paz, Santa Bárbara, Lempira, Copán y Ocotepeque.







