El Municipio de Soledad en el departamento de El Paraíso, celebró por todo lo alto 200 años de fundación, con fiesta multicultural.
El municipio preparó la celebración de su bicentenario para el 10 de agosto, fecha que recordó los 200 años transcurridos desde que alcanzó su autonomía y se separó de Texiguat. Aquel acontecimiento, ocurrido en 1826, marcó el comienzo de una vida municipal propia y abrió el camino para que la comunidad construyera su organización, sus tradiciones y su patrimonio productivo.
“Hace 200 años se separó del municipio de Texiguat”, recordó la reseña histórica que acompañó la conmemoración. La frase resumió dos siglos de esfuerzo colectivo, pero detrás de ella permaneció una historia más amplia: la de generaciones que cultivaron la tierra, sostuvieron a sus familias y transformaron los productos del campo en símbolos de pertenencia.

La tierra alimentó la historia
La programación incluyó la elección y coronación de la reina del bicentenario, la preparación de comidas tradicionales, un festival hípico y una corrida de toros. Cada actividad convirtió la conmemoración en un espacio de encuentro ciudadano y permitió que las nuevas generaciones conocieran las costumbres que distinguieron al municipio durante dos siglos.
“Soledad celebró 200 años de historia, trabajo y unidad entre sus habitantes”, destacó la organización local durante el desarrollo de las actividades conmemorativas.

Tradición y celebración
Las comidas tradicionales acercaron a residentes y visitantes a los sabores característicos de Soledad. La producción de granos básicos, pasteles y yuca formó parte de su patrimonio productivo y gastronómico. El cultivo y consumo de este último alimento originó el apelativo popular de “los pela yuca”, una expresión que los habitantes asumieron como parte de su identidad.

“Ser conocidos como los ‘pela yuca’ representó con orgullo el trabajo agrícola y la herencia de nuestras comunidades”, señalaron pobladores durante la jornada cultural.
El nombre de Soledad surgió de la devoción a la Virgen de la Soledad, una tradición religiosa que acompañó la formación histórica del municipio y permaneció vinculada con la vida de sus habitantes.
La conmemoración no se limitó a recordar una fecha. También impulsó la convivencia, dinamizó el comercio local y brindó oportunidades a emprendedores, productores de alimentos y pequeños negocios que atendieron a los visitantes.

A 200 años de su separación de Texiguat, Soledad celebró su pasado y reafirmó una identidad construida mediante la agricultura, la fe, la gastronomía y el esfuerzo de generaciones enteras.














