Desde su primer día de mandato el Presidente Asfura buscó impulsar la reforma al subsector eléctrico, consiente que la ENEE lejos de dar luz al pueblo hondureño, en las ultimas dos décadas se convirtió en el agujero negro de las finanzas estatales.
La reforma eléctrica dejó de caminar sobre dos rieles enfrentados, el Poder Ejecutivo y una amplia mayoría de parlamentarios del legislativo acercaron sus propuestas, incorporaron nuevos candados contra la privatización y abrieron una ruta de consenso para modernizar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), sin entregar los bienes que pertenecieron, perecen y seguirán siendo de la población hondureña.
El presidente Nasry Asfura colocó la propiedad pública como punto de partida.
“Estoy firme para sacar adelante la ENEE”, afirmó durante una comparecencia de prensa, el mandatario también respaldó la intención de los diputados de elevar a rango constitucional el carácter estatal de la empresa.

Asfura aseguró que nunca consideró transferirla a propietarios privados. “Nunca me cruzó por la cabeza cambiar que la ENEE fuera de todos los hondureños”, declaró. Su respaldo al blindaje constitucional buscó cerrar la puerta a futuras ventas de represas, redes, subestaciones y demás activos estratégicos.
El mandatario hondureño señaló, "Hemos venido a tomar decisiones valientes y no ver hacia atrás, voy ha hacer todo lo que me permite la ley dentro de mi responsabilidad como presidente para sacar adelante la ENEE".

El valor de esa protección superó el debate político, la Secretaría de Finanzas informó que la ENEE concentró el 74 % de los activos de las empresas públicas al tercer trimestre de 2025.
El mismo informe registró una mora del servicio de la deuda de L16,645.62 millones, equivalente al 15.01 % de sus pasivos.
Dos propuestas encontraron un mismo cauce
Héctor Corrales, comisionado de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE), confirmó que el Ejecutivo revisó la Ley de Justicia Energética presentada por diputados liberales como contrapropuesta al proyecto gubernamental que ingresó al Congreso Nacional el 16 de junio.

“Es bastante similar al proyecto de ley que presentó el Poder Ejecutivo; realmente varió muy poco”, explicó Corrales. El principal cambio incorporó mayores controles contra la privatización y precisó el tratamiento de las deudas, las pérdidas y el funcionamiento de las nuevas empresas.

El texto consensuado pudo avanzar mediante un nuevo proyecto o a través de mociones al dictamen que ya permaneció en debate.
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Durante varios meses en el hemiciclo del poder legislativo han existido importantes y extensos debates sobre la reforma al subsector eléctrico, pero en múltiples ocasiones no se podía llegar a un acuerdo definitivo.
“Hicimos esas observaciones para blindar a la empresa, para que los activos no pudieran pasar a ser embargados o servir de garantía, y ese fue un reclamo que nos hizo el pueblo hondureño”, afirmó Lara.

El congresista anticipó voluntad liberal para aprobar la reforma si el documento final conservó los acuerdos. También reconoció que la ENEE necesitó inversión nacional y extranjera en generación, transmisión y distribución.
Este próximo martes 18 de agosto por fin y gracias al olfato, experiencia y capacidad de diálogo del Presidente del parlamento hondureño, Tomás Zambrano, se llegará un acuerdo por amplia mayoría entre cuatro de las cinco bancadas que se encuentran representadas en este poder del Estado, indicó Lara

Foto: Estación Eléctrica ENEE: Emilio Flores DNH
Una reforma que llegó al recibo ciudadano

El consenso dibujó así un mismo horizonte: la ENEE continuó como patrimonio de todos los hondureños, pero quedó obligada a transformar esa propiedad pública en energía estable, cuentas transparentes y mejores servicios.
La ENEE hace 30 años atrás era considerada la gallina de los huevos de oro para las administración publica, pero en los últimos 20 años se convirtió en el agujero negro de las finanzas del Estado.











