Los embalses que proveen agua a Tegucigalpa y Comayagüela enfrentan niveles críticos que podrían obligar a establecer un racionamiento de agua de hasta 12 días, de acuerdo con lo anunciado el lunes por Raúl Lanza, gerente interino de la UMAPS.

Lanza aclaró que, por ahora, la distribución se mantiene bajo un calendario de aproximadamente cada nueve días.

Sin embargo, explicó que ampliar el período de racionamiento es una medida preventiva que será evaluada técnicamente durante esta semana.

Embalses en descenso

Según los datos proporcionados por UMAPS este lunes 7 de septiembre, el embalse de Laureles se encontraba en un 28.64 % de su capacidad, mientras que Concepción registraba un 26.24 %.

“Ambos niveles de almacenamiento representan que estamos en un riesgo alto hídrico”, advirtió Lanza.

La decisión sobre posibles nuevos ajustes dependerá del comportamiento de las lluvias y de la velocidad con la que continúen disminuyendo las reservas.

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Foto: Cortesía

Reactivan pozos para enfrentar la crisis

Ante la reducción de los niveles en los embalses, la Alcaldía Municipal y UMAPS han iniciado un proceso de recuperación de fuentes subterráneas que permanecían fuera de operación.

Lanza informó que durante la semana anterior fueron reactivados dos pozos en Los Almendros, al final del bulevar Morazán, así como el pozo número uno de la colonia Satélite.

Las autoridades también trabajan en otras zonas, entre ellas Travesía, el sur de Tegucigalpa y el sector de Zonal Belén, cerca de los principales hospitales.

La primera fase contempla la reactivación de 15 pozos, mientras se llevan a cabo estudios para determinar dónde podrían perforarse nuevas fuentes de agua.

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Alcaldía Municipal y UMAPS rehabilitan pozos en el Distrito Central. Foto: Emilio Flores

Más de 7 millones de galones distribuidos

Como parte de las medidas para reducir el impacto del racionamiento, UMAPS asegura haber entregado gratuitamente más de siete millones de galones de agua en barrios y colonias del Distrito Central.

La distribución también ha alcanzado infraestructura considerada crítica, como centros educativos y establecimientos de salud.

Las autoridades mantienen un monitoreo de las cuencas, quebradas y reservas, además de las condiciones meteorológicas, para determinar si habrá aportes de agua suficientes hacia los embalses.

Un agosto con apenas 3 milímetros de lluvia

El panorama climático incrementa la preocupación de las autoridades municipales.

Julio Quiñones, director del Sistema Municipal de Gestión de Riesgos de la Alcaldía del Distrito Central, señaló que julio y agosto registraron una importante reducción en las precipitaciones.

Según indicó, agosto fue el mes más seco desde que existen registros en la capital, con apenas tres milímetros de lluvia acumulada.

La situación ha acelerado el descenso de los embalses, que se aproximan al nivel crítico estimado en 25 % de almacenamiento.

Quiñones advirtió que los pronósticos para septiembre, octubre y noviembre apuntan a precipitaciones por debajo del promedio.

La esperanza está en un fenómeno tropical

Para recuperar un volumen suficiente de agua, las autoridades estiman que serían necesarios entre 350 y 600 milímetros de lluvia en la parte alta de las cuencas que alimentan los embalses.

Una de las posibilidades para alcanzar esas precipitaciones sería la cercanía de un fenómeno tropical que deje lluvias abundantes sobre el territorio.

De no ocurrir una recuperación importante de las reservas, el Distrito Central podría entrar en un escenario de racionamiento aún más complejo.

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Foto: Emilio Flores

Restaurantes ya resienten los costos

La escasez también comienza a golpear a los sectores productivos de la capital.

Napoleón Murillo, presidente de la Asociación de Restaurantes, explicó que muchos negocios han tenido que comprar agua mediante cisternas para mantener sus operaciones.

“Esto viene a impactar en los costos”, señaló.

Murillo indicó que, en algunos casos, los establecimientos deben adquirir una cisterna cada semana, lo que puede representar alrededor de 4,000 lempiras mensuales adicionales únicamente por el suministro de agua.

El problema, agregó, también retrasa procesos esenciales para la operación de los restaurantes, especialmente aquellos relacionados con lavado, limpieza y desinfección.

La preocupación ahora se extiende a otras actividades económicas que dependen del agua para mantener funcionando sus negocios, mientras la capital espera lluvias que permitan frenar el descenso de sus principales reservas.