El frijol es un alimento indispensable dentro de la dieta de los hondureños, no solo por su gran aporte nutricional, sino también por la costumbre que las familias tienen dentro de sus patrones de consumen.
En especial para las familias de escasos recursos el frijol constituye la piedra angular de la canasta básica, junto al arroz, los huevos y el maíz.

La liberación de la reserva estratégica de frijol permitió que las familias hondureñas comprarán este alimento esencial con un descuento del 25 % por libra en las tiendas de la Suplidora Nacional de Productos Básicos (Banasupro).
La medida protegió el bolsillo del consumidor y reforzó el abastecimiento nacional ante las variaciones del mercado.

Por mandato del presidente de la República, Nasry Juan Asfura, Banasupro y el Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA) suscribieron el convenio que trasladó el grano almacenado en las bodegas estatales hacia los puntos de venta destinados a la población.
Reserva de frijol al servicio de la población más vulnerable
El acuerdo convirtió la reserva concebida como un escudo frente a la escasez y el encarecimiento en alimento disponible para los hogares. La decisión también buscó contener la especulación y evitar que el precio del frijol golpeara con mayor fuerza la mesa de las familias con menores ingresos.
“Esto permitió que se liberara todo el frijol que permaneció en bodega como reserva estratégica del país y que se pusiera a disposición del pueblo hondureño”, explicó el secretario de Estado en los Despachos de Agricultura y Ganadería, Moisés Molina.

Descuento alivió el presupuesto familiar
El mecanismo estableció una rebaja directa del 25 % por libra en los establecimientos de Banasupro. Por cada L100 lempiras que una familia hubiera destinado a la compra del producto, el descuento representó un ahorro de L25 lempiras.
“A través de este convenio logramos que el consumidor final accediera a un descuento del 25 % por libra de frijol en las tiendas de Banasupro”, afirmó Molina.

La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) también asumió el compromiso de facilitar la producción nacional de frijol. La estrategia atendió los dos extremos de la cadena: ofreció un precio razonable al consumidor y procuró condiciones que protegieran el ingreso del productor.
El frijol ocupó un lugar central en la dieta hondureña y en la economía rural. Por esa razón, la salida de la reserva no se limitó a una operación entre instituciones: colocó más producto en el mercado, amplió el acceso de la ciudadanía y abrió espacio en las bodegas para recibir futuras cosechas nacionales.

Como antecedente, el IHMA ya entregó 3,000 quintales de frijol a Banasupro para fortalecer la seguridad alimentaria y facilitar la venta de grano a precios accesibles, según información oficial de la institución.








