Este 2026 es particularmente para Honduras un año marcado por una crisis hídrica sin precedentes que afecta la producción alimentaria, el riego y el acceso al agua potable para consumo de los hogares.
El gobierno del presidente Nasry Asfura reforzó el acceso de las familias hondureñas a los granos básicos mediante tres acciones concretas: movilizó la reserva estratégica de frijol, respaldó la producción nacional con una inversión de L1,500 millones y fijó metas para aumentar las cosechas de frijol, maíz y arroz.
La primera respuesta llegó directamente a la mesa de los hogares. El Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA) y la Suplidora Nacional de Productos Básicos (Banasupro) distribuyeron frijol rojo de la reserva estratégica en puntos de venta nacionales.

La Secretaría de Desarrollo Económico informó que Honduras contó con 124,000 quintales del grano y estableció un precio de L18 por libra, con un máximo de 25 libras por persona.
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“El IHMA ha decidió abrir una ventanilla de venta directa al público”, anunció la institución. La medida permitió adquirir hasta 25 libras por L450 y amplió la distribución mediante la red de Banasupro. El convenio también facilitó la rotación del producto almacenado y redujo el riesgo de especulación o escasez en el mercado. IHMA y Secretaría de Desarrollo Económico.

El segundo frente comenzó en la parcela. El Programa de Incentivos a la Producción destinó L1,500 millones para entregar semillas mejoradas, fertilizantes, productos fitosanitarios y asistencia técnica. La iniciativa proyectó apoyar a unas 200,000 familias rurales dedicadas, entre otros rubros, al cultivo de maíz, frijol, arroz y sorgo.

La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) fijó como meta una producción cercana a 3.5 millones de quintales de frijol y hasta 3 millones de quintales de arroz. Además, acordó con productores y agroindustria un precio de L680 por quintal de maíz blanco, más el costo del transporte según la zona.
El secretario de Estado en el Despacho de Agricultura y Ganadería, Moisés Abraham Molina, explicó la dimensión del desafío: “Honduras enfrenta un problema estructural de inseguridad alimentaria que afecta aproximadamente al 17 % de la población”
La estrategia Honduras Hambre Cero al 2035 articuló la producción, las reservas y la asistencia social para reducir el riesgo alimentario de aproximadamente 1.7 millones de hondureños. SAG.

El Poder Ejecutivo conectó la bodega con la parcela: colocó granos a precios accesibles, protegió las próximas cosechas y fortaleció una reserva destinada a responder cuando el clima o el mercado amenazaron la alimentación familiar.





