Una semana de protestas contra Rommy Arce.

Dos jóvenes se acercan a un contenedor situado en la calle Mirasierra, en el distrito de Usera, y depositan varias bolsas llenas de basura. Son las 15.00 de la tarde y los pies del recipiente ya están desbordados de todo tipo de basura. Berta Hernández, una vecina de 66 años del barrio, observa la escena desde su ventana, con cara de resignación. “Hay una falta de civismo tremenda”, comenta. “A las tres de la mañana pasa el camión de la basura y lo deja limpio, pero al día siguiente vuelve a estar desbordado”. Los vecinos canalizan su malestar hacia Rommy Arce, concejala de los distritos de Usera y Arganzuela, objeto de una nueva ola de protestas esta semana, que han mezclado reivindicaciones legítimas con episodios violentos.

Botellas, cristales, latas, cartones, incluso muebles se amontonan en las calles. Las papeleras rebosan y las bolsas de basura se amontonan fuera de los establecimientos comerciales sin ser recogidas. Una estampa habitual que los vecinos aseguran que llevan sufriendo años. “La gente recurre al 010 y a Línea Madrid, que suelen solucionar parte del problema, pero no dan abasto. El abandono institucional es grandísimo”, dice Juan Manuel Almagro, miembro de la Asociación de Vecinos Colonia los Almendrales. “Estamos hartos” es la frase que más se repite en Usera.

Vecinos del distrito fueron a protestar al pleno de la Junta de Distrito el pasado miércoles por un problema de consumo de drogas y episodios de sexo en la vía pública en unas instalaciones del barrio, y por la suciedad, como explica el presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid(FRAVM), Enrique Villalobos. Aquel día se unieron a las protestas de asociaciones vecinales que llevan décadas en el distrito, remeros molestos por la reapertura de una presa del río Manzanares y vecinos convocados a través de panfletos repartidos por la calle con el lema “queremos un barrio limpio y seguro”, y compartidos a través de Facebook y en Twitter en perfiles como el de la autodenominada Asociación de Vecinos de Usera, una supuesta organización desconocida para la FRAVM.

Los abucheos y el desorden que provocaron, al grito de “fuera, fuera” y “mentirosa” —en relación a Arce— obligaron a suspender el pleno momentáneamente, por acuerdo de los portavoces de todos los grupos políticos. “Un pleno más de Usera acaba de la misma manera que acaban últimamente los plenos, que es con que la concejal de distrito básicamente los suspende por no escuchar a los vecinos”, replicó Begoña Villacís. La portavoz municipal de Ciudadanos pidió el cese de Arce, igual que José Luis Martínez-Almeida, del PP. Purificación Causpié, del PSOE, también opinó que “Arce debería haber sido cesada porque no se está ocupando de sus distritos”, en alusión a las denuncias habituales de los vecinos, pero no por los incidentes del pleno.

El jueves, el mismo grupo que irrumpió en la reunión municipal trató de boicotear el pregón de las fiestas de La Melonera, en el distrito de Arganzuela. Una mujer de 70 años de Ahora Madrid fue agredida con una patada que le provocó una fractura de costilla cuando pidió respeto ante las pitadas a Arce. La Policía intervino para evitar altercados, según Efe. Ahora Madrid ha condenado la agresión y ha advertido que “no va a tolerar ni permitir que la violencia (sea verbal o física) sea un parámetro que tenga cabida ni en plenos ni en nuestras fiestas”.

El Ayuntamiento rechaza los “insultos racistas y machistas por parte de colectivos, de dudosa procedencia y sin representatividad, que se aprovechan de legítimas peticiones para crear situaciones de odio e intolerancia”. Arce aseguró tras los incidentes que no dimitirá. Para la concejala, lo que ocurrió en el pleno “no tiene que ver con protestas vecinales”, sino que se encontraron “con una manifestación de extrema derecha”. La agresión en las fiestas es “una muestra más de violencia y de odio”, añadió en declaraciones en Telemadrid.

Inés Sabanés, como portavoz en sustitución de Rita Maestre en la rueda de prensa tras la Junta de Gobierno de este jueves, recordó a los vecinos que profirieron gritos y abucheos en el pleno que no hay datos que apunten a un empeoramiento en los índices de seguridad. Según las estadísticas del último semestre del Ayuntamiento, las personas detenidas e investigadas en el distrito han caído en los últimos meses, después de un repunte en abril.

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