Thierry Henry frente a La Marsellesa

Thierry Henry, campeón del Mundo con Francia en 1998, se enfrenta a su país como asistente técnico de Bélgica con Roberto Martínez

“Sería normal que cantara su himno”, dice el centrocampista belga Kevin De Bruyne

Thierry Henry tiene 40 años, pero aún se desliza por los campos con gracia adolescente. Al verlo rodeado de futbolistas a los que saca casi dos décadas, Titi no desentona. Todo lo contrario. Provoca admiración, respeto y conocimiento. Por algo estuvo presente en dos finales de la Copa del Mundo. Ganó una (Francia ’98) y perdió otra (Alemania ’06). Y lo hizo como delantero de la selección francesa, a quien este martes tendrá precisamente como rival en San Petersburgo en la semifinal del Mundial de Rusia. Henry, asistente del seleccionador Roberto Martínez con Bélgica, escuchará La Marsellesa desde el bando rival.

A escasos metros estará Didier Deschamps, con quien el ex delantero compartió triunfo hace 20 años. La Federación Francesa nunca ofreció a Henry cargo alguno. Deschamps, en cambio, es el capataz galo desde 2012.

«Se va a enfrentar a su país. Es una situación difícil», susurró ayer Deschamps en la víspera del duelo frente a los Red Devils. De Bruyne, centrocampista de Bélgica, se unió a la jarana: «Es normal que Henry cante La Marsellesa». Y Lloris, capitán de Francia, zanjó:«Henry es francés. Tendrá el corazón dividido. Será raro verle con la selección de Bélgica. Pero es su carrera y esa fue su elección», abundó el meta galo.

Lo dicho por Lloris, en cualquier caso, acepta un sinfín de matices. De los 770 partidos jugados en partidos de club durante su carrera, sólo 121 fueron en territorio francés (Mónaco). Fue en Londres (Arsenal) donde se ganó la veneración e incluso donde levantaron una estatua en su honor. Llevó a los gunners a la final de la Liga de Campeones de París en la que perdió con el Barcelona, equipo que le brindaría la posibilidad de ganar el título en el año 2009 en Wembley. Incluso después de retirarse como futbolista en la Major League Soccer (New York Red Bulls), quien pensó en él como futuro entrenador -y relevo de Arsène Wenger- fue el propio Arsenal.

Máximo goleador de Francia

En Francia, pese a que continúa siendo el futbolista con más goles de la historia de la selección gala (51 en 124 partidos), su trayectoria final fue de lo más contradictoria. Los Bleus alcanzaron el Mundial de Sudáfrica gracias a esa doble mano de Henry en la repesca frente a Irlanda que permitió a Francia clasificarse para el campeonato de Sudáfrica. Y allí llegó el descalabro.

«Henry había jugado un partido entero en todo el año. No debería haber venido a esta Copa del Mundo. Tuvo siempre un rostro serio. No se divertía». Esa fue la impresión del entonces seleccionador francés, Raymond Domènech, contra quien sus futbolistas se rebelaron en la concentración de Knysa. Francia no ganó un solo partido.

La retirada trajo la definitiva calma a Henry. A finales de 2014 firmó con la cadena británica Sky un multimillonario contrato para ejercer como comentarista televisivo. Un trabajo que comenzó a compaginar hace dos años con el de ayudante de Roberto Martínez en Bélgica. Aunque este último sueldo lo dona de manera íntegra a causas benéficas.

El trabajo con Lukaku

«Henry viene para aportar mentalidad ganadora a esta selección. Es un hombre que ha ganado un Mundial y que sabrá transmitir la experiencia ofensiva que queremos en la selección». Así argumentó el técnico de Balaguer la incorporación a su equipo de trabajo del futbolista francés.

Los resultados han sido evidentes. Con Roberto Martínez como seleccionador, y Henry como miembro de su cuerpo técnico, Bélgica ha ganado todos los partidos de esta Copa del Mundo con 13 goles marcados en cinco partidos.

Con quien más ha trabajado Henry es con Romelu Lukaku, autor de cuatro tantos en la presente cita mundialista y que ha mostrado una clara mejoría en su juego lejos del área. De hecho, el delantero del Manchester United jugó escorado en la banda derecha en los cuartos de final contra Brasil, partido en el que resultó fundamental tras ser él quien organizara el contragolpe del segundo gol belga.

«Henry transmite paz y calma». No puede sentirse más orgulloso Roberto Martínez. Y una Bélgica que ha arrebatado a Francia su bandera.

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