Tasa de desempleo se mantiene arriba del siete por ciento.

La tasa de desempleo de Honduras es de 7.3 por ciento, un indicador que podría ser reducido siempre y cuando sea cumplida la meta de elevar de 50,000 a 100,000 el número de trabajos creados cada año.

En el país ingresa una masa de 200,000 personas en el mercado laboral anualmente, lo que significa que la capacidad de atender esa demanda es de solamente un 25 por ciento.

Las dos apuestas para la creación masiva de oportunidades de trabajo son el Plan 20/20 que busca generar 600,000 trabajos en los próximos cinco años y las Zonas de Desarrollo, un modelo de inversión pensado para establecer alrededor de 200,000 puestos laborales.

Las ZEDES serán impulsadas como una plataforma para atraer capital, impulsar la concentración de mano de obra y facilitar la puesta en mercado de nuevos emprendimientos en los rubros de metales, textiles, agroindustria, energía, turismo y tecnología.

De acuerdo con las fuentes oficiales, se han identificado como los territorios potenciales para convertirse en enclaves de desarrollo: Trujillo, Colón; Choluteca, en el departamento del mismo nombre; Olancho, Santa Bárbara, Valle e Islas de la Bahía.

Hasta el momento, inversionistas de Corea del Sur, Taiwán, Estados Unidos y Canadá, han expresado el interés de traer sus recursos al país para participar en un nuevo modelo productivo.

Sectores de la oposición aseguran que las ZEDES son, en realidad, una réplica de las Regiones Especiales de Desarrollo, Ciudades Modelo o Territorios de Rápido Desarrollo, que fueron propuestas en el gobierno del ex presidente, Porfirio Lobo Sosa.

En 2011, la gestión de turno presentó las llamadas “Ciudades Charter” como una alternativa para crear empleo en escala mayor y conducir a Honduras hacia el progreso en todos los órdenes.

En ese entonces, hace seis años, algunos juristas, miembros de la sociedad civil, dirigentes obreros, afrodescendientes y políticos de la oposición rechazaron la propuesta, porque -según denunciaron- detrás del atractivo proyecto se escondía la intención de “vender al mejor postor la soberanía de Honduras”.

Estos sectores habían expresado que las Ciudades Modelo estaban dirigidas a establecer enclaves o “mega negocios” que sólo contribuirían a favorecer a un reducido grupo de políticos aliados con empresarios.

Se recuerda que el dictamen del proyecto que fue impulsado en 2011 rezaba: “Las Regiones Especiales de Desarrollo estarán sujetas al Estado de Honduras en todos los temas relacionados con la soberanía, defensa nacional, relaciones exteriores, temas electorales y emisión de documentos de identidad”.

En 2014 se anunció la realización de los primeros estudios de factibilidad para montar las zonas de desarrollo económico y social y en 2016 se adelantó que las mismas serían una realidad en los meses siguientes.

En 2017, se ha lanzado una nueva visión para atraer capital y ampliar las oportunidades laborales, con el objetivo de responder a una de las demandas capitales de la población: Trabajo, salud, educación y alternativas de alivio a la pobreza.

La exigencia de las mayorías es que los compromisos en esta materia sean llevados a su plano de la realidad para beneficio de la masa de desempleados y de hondureños pobres.

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