Subastan las obras de los Rockefeller en millones de dólares.

Las obras de arte que amasó el banquero David Rockefeller salen a la venta esta semana en Nueva York en una puja que, según Christie’s, será la mayor subasta benéfica de la historia.

Un año después de la muerte del filántropo, su colección familiar, valorada en más de 500 millones de dólares, se dispersará en manos de varios coleccionistas, y el dinero recaudado se destinará a causas benéficas que elijan sus herederos.

La colección de Peggy y David Rockefeller, que subastará Christie’s el martes y el miércoles, incluye obras de Picasso, Matisse, Monet, Manet, Gauguin, Miró, Manet, Renoir, Rivera y Hopper.

Uno de los tesoros de la colección, “Fillette à la corbeille fleurie”, muestra a una pálida muchacha desnuda sosteniendo un ramo de flores, que Pablo Picasso pintó en 1905 cuando tenía 23 años.

Fue el primero de los muchos lienzos que vendió a la familia Stein pero, paradójicamente, el cuadro nunca convenció a la hermana de Leo Stein, quien lo compró en primer lugar, ni a la esposa de David Rockefeller, el siguiente propietario, que tuvo que esconderlo a su biblioteca.

A Gertrude Stein, hermana de Leo, no le convencían las proporciones de la adolescente retratada -poco estilizada-, ni sus pies patosos.

Aun así, cuando se peleó con su hermano Leo, fue ella quien se quedó con la obra (para él fueron los Cezannes) y, tras su muerte en 1946, su pareja Alice B. Toklas se quedó con el lienzo, que fue comprado años después por David Rockefeller.

“Fillette à la corbeille fleurie” se subastará este martes y se prevé que su valor ronde los 70 millones de dólares, lo que la convierte en una de las obras más cotizadas de la puja junto a “Odalisque couchée aux magnolias” (1923), un preciado Matisse con un valor estimado de 50 millones.

 

De venderse a ese precio, se convertiría en el Matisse más caro vendido nunca, superando el récord actual, de 41,1 millones de dólares, que se pagó por “Les coucous, tapis bleu et rose” (1911).

Otro de los reclamos será “The Rivals” (1931), de Diego Rivera, que muestra una fiesta tradicional del estado mexicano de Oaxaca y que podría alcanzar los 7 millones de dólares.

La madre de David Rockefeller, Abby Aldrich Rockefeller, era una ferviente admiradora de Rivera, y en 1931, valiéndose de su cargo como cofundadora del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa), lo invitó a la ciudad para dedicarle una exhibición en solitario, un privilegio que solo había conseguido hasta el momento Matisse.

Rivera visitó la casa de los Rockefeller junto a su esposa, la pintora Frida Kahlo, y hasta allí llevó consigo un nuevo lienzo, “The Rivals”, que pronto se convirtió en una de las joyas de la colección privada familiar.

 

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