Rusia muestra al mundo su poderoso armamento.

El Ejército de Rusia protagonizó una nueva jornada de los juegos de guerra “Vostok 2018” en la región de Buriatia, hogar del lago Baikal, situado en el corazón de Siberia.

El polígono militar de Telembá, construido en tiempos soviéticos, fue escenario de unas maniobras en los que la defensa antiaérea rusa rechazó los insistentes ataques de un hipotético enemigo con misiles de crucero.

Bajo una intensa lluvia, el cielo de estepa siberiana se llenó de misiles y cohetes teledirigidos, que fueron seguidos por breves fogonazos y estruendosas explosiones, un contundente mensaje sin destinatario conocido, aunque Occidente se da por aludido.

El coronel Alexandr Agafónov de la Fuerza Aérea rusa calificó de “exitoso” el ejercicio en una breve declaración a los medios extranjeros, entre ellos Efe, invitados a las maniobras más grandes de la historia de este país.

Rusia puso en escena las baterías equipadas con misiles antiaéreos de medio y largo alcance S-300, S-400, Tor y Buk, equipos que Moscú no ha dudado en vender a aliados como Siria o Irán, pese a las críticas de Estados Unidos e Israel.

En lo más parecido a un teatro bélico real, varios centenares de equipos y más de un millar de soldados participaron en las maniobras tácticas de tiro, que tuvieron lugar a unas 125 millas del Baikal.

Las explosiones rompieron la paz que caracteriza esta región, una de las pocas donde la mayoría de la población profesa la fe budista y tiene por líder espiritual al Dalai Lama.

Las maniobras militares durarán una semana y se llevarán a cabo en grandes extensiones de Siberia y el Extremo Oriente.

Aunque las maniobras son una parte de una clara campaña propagandística, los oficiales se negaron a responder a preguntas como quién es el enemigo de rusos, chinos y mongoles, los países que participan en “Vostok 2018”.

Tampoco aclararon por qué no había ni rastro de los más de tres mil soldados chinos que han sido enviados por Beijing a unas maniobras que transcurren en la intersección de las fronteras de los tres países, además de en el Lejano Oriente ruso y en el mar.

Y es que la participación del Ejército Popular de Liberación ha sorprendido a muchos expertos, ya que el gigante asiático suele tomar parte habitualmente en ejercicios antiterroristas con la vista puesta en la amenaza separatista uigur.

 

Helicópteros militares rusos participan en las maniobras militares “Vostok-2018”.

Fue el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, quien despejó estas incógnitas al visitar con su homólogo chino, Wei Fenghe, las instalaciones del polígono de Tsugol, donde inspeccionaron los puestos de mando que dirigirán el episodio de las maniobras en participarán los militares del vecino país.

Allí Shoigú anunció que Rusia y China han acordado realizar “de manera regular” este tipo de ejercicios militares conjuntos.

El polígono de Telembá, entre cuyas instalaciones figuran radares capaces de detectar cualquier misil o avión enemigo, según explicaron los oficiales rusos, es uno de, los nueve en los que esta semana se celebran las maniobras.

El recinto militar toma su nombre de una pequeña localidad buriata en la que todas las casas son de madera y las vacas campan a sus anchas en los prados cercanos a un pintoresco lago.

Las maniobras “Vostok-2018”, que se prolongarán hasta el lunes de la próxima semana, son las mayores no solo de la historia postsoviética de Rusia, sino desde la Guerra Fría, ya que no se realizaban ejercicios militares de semejante envergadura desde 1981.

Esta exhibición de fuerza coincide con las crecientes tensiones entre Rusia y Occidente, cuya relaciones pasan por su peor momento en muchos decenios.

El presidente ruso, Vladímir Putin, saluda a un grupo de cadetes mientras asiste a las maniobras militares “Vostok-2018”

El Kremlin ha asegurado que las maniobras “Vostok-2018” tienen carácter rutinario, se corresponde con la doctrina militar, defensiva, de Rusia y no suponen amenaza alguna para otros países.

 

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