Robben capitanea la enésima generación perdida de los Países Bajos.

Solo un inverosímil resultado ante Suecia para poder entrar en la repesca.

La historia del deporte se escribe a través de las gestas de los vencedores y la lucha mostrada por los vencidos. Los Países Bajos pertenecen a este segundo grupo de países. Una nación tan enamorada del fútbol como traicionada por el balón a la hora de disputarse un campeonato internacional. Y que esta noche podrían firmar su enésimo capítulo de infortunios, con Robben como mariscal el frente de unas tropas que necesitan una victoria histórica para tener esperanzas de acudir a otro Mundial.

Los Países Bajos son mundialmente conocidos por su producción de tulipanes y diamantes. Dos elementos que definen perfectamente a su fábrica de futbolistas, donde siempre han florecido jugadores vistosos y brillantes, joyas que han conquistado todos los títulos imaginables a nivel de clubes.

La ‘Oranje’ ha disfrutado de grandes generaciones de futbolistas que se han ido de vacío cuando se enfundaban la elástica nacional. Una maldición escrita a la espalda de los dioses del futbol. Los Krol, Jansen, Neeskens, Rep y Cruyff se quedaron con la miel en los labios en dos ocasiones consecutivas, 1974 y 1978. La apuesta novedosa del ‘fútbol total’ ideada por Michels y continuada por Happel no obtuvieron ningún rédito, aunque se ganaran los aplausos y el reconocimiento del público. Un premio de consolación para la posteridad.

Hubo que esperar a otra hornada, la de Van Breukelen, los hermanos Koeman, Van Aerle, Rikjaard, Van Basten y Gullit para que el naranja se pusiera de moda por fin en el continente, no sólo en el juego sino con un merecido entorchado europeo en 1988. El león sonreía por primera y única vez.

Lo que parecía el inicio de una etapa dorada fue el marchitar constante de innumerables jugadores. La explosión de talento de la década de los 90, con De Boer, Winter, Overmars, Jonk, Van De Saar, Bergkamp y más tarde Cocu, Davids, Kluivert o Seedorf, repitieron la misma condena que había sufrido Cruyff. Incluso mayor, los Países Bajos se alejaban de las semifinales para caer en cuartos, para sumirse casi en el olvido.

Makaay y Van Nilsterroy sirvieron de cicerones a los anteriores intentos fallidos de la ‘Naranja Mecánica’. Un trio de figuras, con Robben, Sneijder y Robin Van Persie, como principales actores, que han disfrutado de dos oportunidades consecutivas de hacer el trabajo que no pudieron terminar ni Cruyff ni Rep. La Copa del Mundo de 2010, con España en la final, y la de Brasil 2014, con Argentina repitiendo como verdugo -esta vez en semifinales-, fueron los últimos servicios ofrecidos por esta gran terna de jugadores.

Del repóker formado por Kuyt, Van der Vaart, Huntelaar, Robben, Sneijder y van Persie solo queda Robben asumiendo el papel del último mohicano de una generación que si nada lo impide, dependen de una goleada histórica ante Suecia, perderán las opciones de nuevo de conquistar un Mundial en Rusia, Con la diferencia de que en esta ocasión vivirán el torneo desde sus casas, impotentes, incapaces de cumplir el viejo sueño de Cruyff.

Related posts

Leave a Comment