Salud

Los falsos medicamentos, un negocio rentable y mortal en África.

África se ha convertido en un centro neurálgico para los traficantes de medicamentos, desde vacunas hasta antirretrovirales, un negocio muy lucrativo pero que provoca centenares de miles de víctimas.

“Para vender medicamentos falsos hay que tener clientela. Y en el continente africano hay muchos más enfermos pobres que en el resto del mundo”, explica el profesor francés Marc Gentilini, especialista en enfermedades infecciosas y tropicales y expresidente de la Cruz Roja francesa.

Según él, las vacunas que hace unos años fueron distribuidas en Níger para frenar una epidemia de “meningitis”: una enfermedad que cada año mata a miles de personas en este país pobre de la región del Sahel, eran falsas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) apunta por su parte que uno de cada diez medicamentos en el mundo es falso, una cifra que puede alcanzar siete de cada diez en algunos países, en particular africanos.

El tráfico está a veces en manos de responsables corruptos de la sanidad pública, que compran productos falsos a buen precio en China e India, los principales fabricantes, y luego los revenden.

Al menos 100.000 personas mueren cada año en África por utilizar medicamentos falsos, según la OMS. Sólo en 2013, 122.000 niños de menos de cinco años murieron en los países del África subsahariana por haber tomado medicamentos falsos contra la malaria, según elAmerican Journal of Tropical Medecine and Hygiene.

“Es un doble crimen, sanitario y social, porque matan enfermos y además enfermos pobres”, afirma Gentilini.

Más rentables que la droga

En agosto de 2017, Interpol anunció la incautación de 420 toneladas de productos médicos de contrabando en una macroperación en siete países (Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Malí, Níger, Nigeria y Togo).

“El negocio de la falsificación de medicamentos es el primero en la lista de los tráficos ilícitos”, explica Geoffroy Bessaud, director de la coordinación antifalsificación del grupo farmacéutico francés Sanofi.

Según el WEF este negocio genera más beneficios que el tráfico de cannabis.

“Una inversión de mil dólares puede general hasta 500.000 dólares, cuando la misma inversión en el tráfico de la heroína o de monedas falsas genera 20.000 dólares”, añade.

Mientras grandes grupos, como Sanofi, luchan contra el fenómeno (27 laboratorios clandestinos desmantelados en 2016), los países pobres no tienen medios suficientes.

Los gobiernos africanos tienen otras muchas preocupaciones y “no pueden poner aduaneros y policías para lanzar un contraataque eficaz”, subraya el profesor Gentilini, jefe de servicio en el hospital Pitié Salpêtrière de París.

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