Las causas del bajón del Real Madrid

Tiene que mirar el Real Madrid por el retrovisor hasta la temporada 2012/13, la última de Mourinho, para verse en tan pobre situación en la Liga tras 12 jornadas. Entonces estaba a ocho el líder, el Barça, que fueron 11 un partido más tarde. También pasó de ganar títulos a un apagón repentino. Nunca se enganchó al título en aquel campeonato, siempre a distancias enormes de los azulgrana. La explosión del vestuario (las mil riñas del luso con casi todas las figuras) tuvo mucho que ver en ese bajonazo. Ahora, el escenario parece distinto, a pesar de que la desventaja de los blancos en sólo tres meses de competición les dejan en una situación muy desagradable. A 10 puntos del Barça, hace mucho frío.

Sequía

Un equipo que hasta septiembre enganchó una racha histórica de 73 partidos seguidos marcando lleva ya dos roscos en sólo 12 encuentros ligueros. En el Wanda, dominó, pero sin inquietar a Oblak. Sólo apareció en un par de estiradas a faltas lejanas de Cristiano, ya que el resto de aproximaciones al área acabaron siempre en despejes de Godín y compañía. Benzema no remató. Con comparar los números de los delanteros en el arranque de la pasada Liga con los actuales, se encuentra explicación a la diferencia con el Barça. Cristiano y el francés sólo suman dos goles, por los 12 de hace un año. También se añoran los cinco que lucía Bale y los cuatro de Morata. El Madrid era líder con 30 puntos y 34 dianas. Ahora: 23 puntos y 22 tantos.

¿Bloqueo mental?

«No lo puedes remediar. No las metes ni en los entrenamientos», explica Fernando Morientes sobre los agujeros negros que atraviesan de vez en cuando los delanteros. «¿Ansiedad? Es normal, es fútbol. A veces no entran, pero ya llegarán los goles. La tendencia cambiará», resumía Zidane al finalizar el derbi. Isco, Kroos o Casemiro están ayudando a anotar en la Liga, también Asensio, pero todos saben que con Cristiano Ronaldo y Benzema a ciegas, es muy complicado seguir el ritmo del Barcelona.

Desde 2009, sólo las extraordinarias cifras del portugués han permitido mantener el paso ante un Messi avasallador en el torneo nacional. La Champions es otra cosa, pero en España los blancos saben que necesitan ser casi infalibles para pelear el título. «Él [Messi] y los árbitros», deslizan con cierto sarcasmo tanto en el vestuario como en el Bernabéu para explicar los últimos sufrimientos ligueros. Creen que las peticiones del club para modernizar el estamento [exigir la implantación del VAR] no han gustado a Sánchez Arminio, el designador de los colegiados desde 1993. Y que estas malas relaciones afectan después al quehacer de sus jueces en el campo. Llama la atención también en el Madrid que sólo tres árbitros hayan pitado el 50% de sus partidos en las 12 jornadas disputadas hasta el momento. Fernández Borbalán, el del derbi, es uno de ellos. Su actuación no gustó.

Suplentes

Zidane sólo realizó un cambio de los tres posibles en el Metropolitano. ¿Por qué? Estaba contento con el juego de su equipo, dueño de la pelota y capaz de empotrar en su área al Atlético. Tampoco encuentra en los últimos tiempos los goles ansiados en el pelotón de suplentes. A Asensio le dio pocos minutos el sábado, tardando en retirar a Benzema, inédito ante la portería. Las lesiones han castigado mucho los planes del entrenador, que tampoco está demostrando con algunos jóvenes la fe de antaño. A Lucas Vázquez, casi siempre dinamizador del ataque, le dejó calentando en el derbi y otros, como Ceballos, ni asomaron a la banda. En el club miran con decepción las pocas oportunidades del sevillano, uno de los fichajes de la pretemporada, en un periodo de bajón físico de Modric (32 años) y con Kovacic lesionado. Cuando vuelva el croata, la competencia en la medular pondrá las cosas aún más difíciles al ex bético.

Optimismo

El quinto tropiezo liguero no hunde a Zidane, que salió del Wanda satisfecho con el fútbol desarrollado. «Algunos jugadores han subido de nivel», subrayó en la sala de prensa. Pensaba en Casemiro, Kroos o Marcelo, piezas clave en los éxitos de 2017. El centrocampista brasileño robó 11 balones, y el lateral, aunque perdió muchos (27), apareció por arriba con más chispa. El centro del campo dio sensaciones de poderío, sin saber luego convertir sus delanteros la posesión en goles. La vuelta de Navas y Bale afianza el optimismo de Zidane, que antes de comenzar el intento de remontada en la Liga, el próximo sábado ante el Málaga, tiene que certificar mañana, en Nicosia, el pase a los octavos de la Champions. La victoria lo garantiza. En Chipre no estará Ramos, al que ayer se le confirmó la fractura de del hueso propio de la nariz.

Autor entrada: tnhgorvy

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