La vida y negocios de familias emprendedoras de Gracias cambiaron gracias a Crédito Solidario

Manteles de telares lencas, artesanía, comida típica y joyas, son, entre otros, los atractivos que encuentran los turistas nacionales y extranjeros que llegan a la colonial ciudad de Gracias, Lempiras.

El Programa El Bazar del Sábado cuenta con el apoyo del gobierno de la República, convertido en un aliado estratégico por medio de Crédito Solidario, cuyo financiamiento ha cambiado la vida de estas sesenta familias emprendedoras del occidente de Honduras.

El ejemplo: Doris Carolina Pérez. Ella empezó vendiendo mangos en la plaza central de Gracias, y meses después ha logrado con el crecimiento del negocio, establecer un kiosco en el que, además de frutas, vende refrescos, dulces, churros y más.

“Empecé vendiendo mangos y hoy gracias al apoyo de Crédito Solidario tengo otro tipo de productos”, manifestó Pérez, una madre de cuatro hijos que en ese quiosco tiene una gran variedad de productos y por los que obtiene más ingresos.

Ahora hasta trabajan el ópalo

Otro ejemplo de emprendimiento se ha dado en el municipio de Erandique, Lempira, con el trabajo de la piedra de ópalo. Gracias a la inauguración de una escuela de refinamiento, ahora muchas familias se han decidido por trabajar la piedra preciosa, antes que venderla en bruto, como sucedía en el pasado.

El representante de los refinadores del ópalo de Erandique, Lisandro Cruz, fue testigo de lo que en su región se ha estado viviendo con la llegada de Crédito Solidario.

“La gente ahora puede trabajar la piedra, entonces busca financiamiento para evitar venderla sin refinar y eso les permite ganancias mayores”, dijo.

Como Cruz, muchos de los pobladores de Erandique, han encontrado opciones para establecer sus negocios e igual han contado con la oportunidad de exponer sus productos en el Programa El Bazar del Sábado.

Cruz expuso que muchas familias pobres de la región de Erandique “ahora tienen más oportunidades porque han solicitado financiamiento de Crédito Solidario, han sido grupos familiares de muy escasos recursos y ahora tienen mejores opciones”.

Los hondureños más humildes necesitan oportunidades

Sobre esas opciones que se abren, el presidente Juan Orlando Hernández dijo que “Crédito Solidario nace para dar oportunidades a los pobres, para generar empleos y fortalecer la economía y hoy con la actividad del Bazar del Sábado vemos cómo se abren esas opciones”.

Hernández afirmó que este es un momento que se debe aprovechar en Honduras y un buen ejemplo es Erandique, que con los ópalos empieza a tener el reconocimiento nacional e internacional que se merece y, por lo tanto, el apoyo al emprendedor es algo que trae mucho beneficio a las familias.

Del mismo modo, Hernández cree que “a veces lo que el pobre necesita es una oportunidad de recibir financiamiento, porque son buenos pagadores, y por eso estamos trabajando para seguir apoyando a los que más necesitan.

También Hernández reconoció que el programa Bazar del Sábado “es algo que no había sucedido en Honduras. Esta es una gran oportunidad para los microempresarios y para hacer grande a Honduras”.

Reafirmó que con “el Bazar del Sábado y las opciones que tenemos en el Gobierno podemos conformar una alianza que permita financiar a gran escala a los emprendedores con Banhprovi, Crédito Solidario y otros organismos, buscando revolucionar el crédito para que la gente pueda acceder al mismo y a aspirar a tener su propio negocio”.

A créditos blandos, la gente paga

El director del Programa Crédito Solidario, Carlos Gunther Laínez, informó que “a la fecha hemos financiado casi mil millones de lempiras, otorgando más de 123 mil créditos, y convirtiendo a este Programa en un importante soporte para los que quieren crear sus negocios o empresas”.

Del mismo modo, Gunther Laínez destacó que “de un financiamiento de 500 millones, en su momento se obtuvo una recuperación mayor de 450 millones, lo que convierte a este programa en uno de los más exitosos porque se comprueba que, a créditos blandos, la gente paga”.

Gunther Laínez se refería a las oportunidades creadas para miles de hondureños por todo el país y en especial para los que se ha decidido a crear sus negocios e incluso a generar empleo.

César Portillo, un microempresario de productos y servicios de limpieza, narró que su pequeño negocio inició gracias al primer préstamo otorgado por Banca Solidaria, el cual fue de 5 mil lempiras, hasta llegar al tercer préstamo de 20 mil, con lo que ha logrado un mayor surtido de productos y servicios.

“Gracias a Dios y a las puertas que nos abrió el presidente, hemos ido creciendo y ya estamos generando 40 empleos”, manifestó Portillo.

Compartió que su meta es seguir trabajando, porque su vida ha comenzado a cambiar drásticamente, debido a los ingresos obtenidos y que en el pasado no poseía.

El gran cambio

Mientras tanto, Doris Salazar Cáceres, quien es madre soltera y explota un pequeño negocio de venta de tajaditas y nacatamales, manifestó que una vez que ha cumplido con los ciclos de 5 mil, 10 mil, 20 mil y 30 mil lempiras en Crédito Solidario y ha invertido en su pequeño negocio, su vida ha mejorado sustancialmente, debido a que el bajo interés de 1% mensual que ha pagado por sus créditos le ha permitido tener mejores ganancias.

“Yo antes buscaba dinero alquilado y me prestaban al 20% diario y como usted se podrá imaginar la mayoría de las ganancias se iban para el prestamista”, lamentó, pero ahora “mis ingresos son suficientes para darle de comer a mis hijas y surtir mi negocio”.

Doris afirmó, asimismo, que la clave del éxito de los pequeños negocios radica en ser puntuales en los pagos de la cuota del préstamo.

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