La política condiciona los presupuestos de las fiestas de los municipios

En los últimos cinco años el presupuesto de los festejos municipales sólo ha sufrido variaciones cuando ha cambiado el partido de gobierno

Parla redujo el coste a la mitad en 2015, mientras Madrid lo subió 200.000

las celebraciones populares han resistido mejor a la crisis que otras partidas

«Queridos vecinos, queridas vecinas». Así empiezan el 90% de los pregones que dan el pistoletazo de salida a las fiestas de los principales municipios de Madrid. Así al menos comenzó la escritora Almudena Grandes el discurso que preparó para las fiestas de San Isidro 2018. Desde esa primera coletilla, el contador de euros se pone en marcha hasta que, normalmente, después de los fuegos artificiales, terminan unos festejos que suponen una «marca de ciudad», según explica María Aranguren, concejal de Cultura, Turismo y Festejos de Alcalá de Henares.

Estos últimos años, la economía ha estado sometida a la sempiterna crisis que ha adelgazado la mayoría de presupuestos. Sin embargo, en cuestión de celebraciones populares, las cuentas han resistido mejor que otras partidas. En 10 de los ayuntamientos con mayor población de la región el montante destinado a las fiestas no ha sufrido grandes variaciones salvo cuando se ha producido un cambio de gobierno.

Uno de los casos más llamativos es Parla, donde el PP, cuando se alzó con la victoria en 2015, redujo el presupuesto para festejos a la mitad en «una decidida apuesta por los grupos locales» y limitó también la duración de los mismos de 10 a cinco días para ahorrarse uno 400.000 euros, según indicaron desde el Consistorio, que permitieran enjugar la abultada deuda del municipio. Lo hizo, eso sí, con el acuerdo unánime de todos los partidos que forman el Pleno.

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