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La ocupación, en taxi

La próxima invasión rusa no será televisada: llegará en taxi. Es el pintoresco temor que se ha extendido en algunos sectores de Lituania, la ex república soviética engarzada entre sus socios de la OTAN y viejos miembros del Pacto de Varsovia. Su Centro Nacional de Seguridad Cibernética dice que está llevando a cabo “varias pruebas” sobre la aplicación rusa Yandex Taxi, a la que se acusa de transmitir datos de los pasajeros desde territorio lituano hasta las mismísimas sentinas de Lubianka.

Yandex es considerado el Google ruso: ofrece servicios de correo, buscador, mapas y también transporte a través de una app similar a Uber. Pero Rusia es cada vez más exigente en cuanto a almacenamiento de datos, y ya se ha plantado ante gigantes como LinkedIn, bloqueándolo por no mover sus servidores a territorio ruso. La presión para las empresas nacionales es todavía más fuerte y otro gigante ruso de internet como BKontakte (considerado el Facebook ruso) ha sido bloqueado por el Gobierno ucraniano por considerar que Moscú estaba moviendo los hilos entre cientos de miles de amistades, likes y geolocalizaciones.

 

El pasado mes, Lituania recordó con amargura el aniversario del Pacto Molotov-Ribbentrop mediante el cual en 1939 nazis y soviéticos decidieron delante de un mapa de Europa la suerte de los bálticos, que no recuperarían su independencia hasta los años 90. La injerencia de Rusia en Ucrania ha resucitado temores dormidos y ahora hasta los taxis proyectan sombras de expansionismo ruso desde que este verano Yandex entró en el mercado lituano con 300 vehículos en Vilnius.

La aplicación requiere acceso a micrófono, cámara y red local, entre otros. Así que se ha pedido a los que trabajan para el Estado que no la instalen. Y todo por miedo a que Moscú esté tomando nota de todos los movimientos para colocarse de nuevo al volante.

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