Griezmann, un fantasma en el Metropolitano

En 2010, las entrevistas, atropelladas, pasa tú, no, mejor pasa tú, espera que no me funciona la grabadora, venga pues voy yo… se hacían en el vestuario visitante del Vicente Calderón. El ‘Media Day’ al que la UEFA obliga a los finalistas europeos era una sensación desconocida en la historia del Atlético, que no visitaba ese último escalón de un torneo continental desde 1986, cuando estas cosas no se hacían. En 2012, ya con una estructura más parecida a la de un club profesional, las entrevistas se dividieron, pero, por ejemplo, se pudo conversar con el entrenador -ya era Simeone- sentado en la grada baja, detrás del banquillo local, también del Calderón. En 2014, antes de Lisboa, todo ocurrió, mucho más frío, más distante, en el Palco VIP del viejo estadio. Ruedas de prensa como quien hace morcillas. En 2016, antes de Milán, el Atlético montó una carpa en la Ciudad Deportiva de Majadahonda. Más ruedas de prensa como si fuesen morcillas.

Ayer se estrenaba el Wanda en uno de estos días de carreras, improvisaciones, cambios de horario, entrevistas que se adelantan, fotos que se retrasan, jugadores que salen, jugadores que no salen… Y claro, en esta última categoría, era previsible que se incluyera a Antoine Griezmann. El jugador francés, envuelto en una polémica fea a cuenta de si va a seguir o no, de si se va al Barcelona o no, estuvo ausente de las comparecencias y sólo se le pudo ver durante el entrenamiento, que esta vez sí, es abierto entero (más de una hora) para los medios, y no solamente 15 minutos.

«Todo lo que pudiera decir iba a armar mucho ruido, así que es mejor así», contaban desde el Atlético, que prefiere concentrar todos los esfuerzos en la final. De hecho, todos los jugadores que sí salieron a responder a las preguntas de los periodistas llevaban la lección aprendida con un único punto que repitieron todos, empezando por Simeone. «A Antoine le veo bien, compitiendo y entrenando como siempre. Sólo me interesa el Getafe y la final», pronunció el entrenador argentino, el único que habló después del entrenamiento, cerrado, el entrenamiento, con un gesto muy significativo, y probablemente nada espontáneo: un abrazo y una broma entre técnico y jugador.

La reivindicación de Costa

«En la vida me enseñaron que uno debe comportarse de una determinada manera y los demás que hagan lo que quieran», se quitó de encima otra pregunta sobre el futuro de su estrella, que unos sitúan ya en Barcelona y otros, todos desde dentro del club, ven con algo de esperanza para el rojo y el blanco. En todo caso, el anuncio público queda aplazado hasta la despedida a Fernando Torres (19 mayo), pasada la final de Lyon. La situación es conocida: Griezmann tiene un acuerdo verbal con el Barça desde hace tiempo, pero la oferta del Atlético, 20 millones netos, le ha hecho, al menos, pensárselo dos veces.

Así pues, todos los jugadores que salieron ante los micrófonos traían la lección aprendida. «Griezmann está con nosotros y está muy concentrado en ganar la final», fue el mensaje unánime. Como resulta que algunos jugadores piensan por sí mismos, y bien, hubo, eso sí, algún mensaje para su compañero. Por ejemplo ,de Diego Costa, al que las cuatro preguntas que le hicieron fueron sobre el francés. «¡También yo soy importante, eh! Y estoy contento aquí», bromeó. Antes, había dejado una sentencia llamativa. «Yo me fui y pude volver. Griezmann sabe que si se va, igual no puede volver». Filipe Luis, por su parte, dejó otra reflexión: «Es una buena oportunidad para que él demuestre que de verdad es el jugador determinante del equipo». Al menos, de momento.

Related posts

Leave a Comment