GP Bahrein F1: Vettel da otro portazo a Bottas y Alonso entra en los puntos

Un año después, la historia se repitió en Bahrein, para fortuna de Sebastian Vettely escarnio de Valtteri Bottas. De nuevo, como en 2017, el tetracampeón mundial resistió el único envite del finlandés en la hora de los hombres y no los niños. En la última vuelta, en la recta de contrameta, con el DRS desplegado, Seb tapó de nuevo el hueco. Su rival, con el ánimo turbado por la memoria de lo sucedido hace 12 meses, se quedó sin más réplica. Atronaron entonces los fuegos artificiales en noche de Bahrein y todos parecían rojo Ferrari.

La segunda victoria consecutiva de la Scuderia se decidió tras el muro, en las pantallas de los ordenadores. Un pulso de estrategia avanzada, donde contó tanto la guerra psicológica de las radios como la propia pericia al volante. Vettel sostuvo el ritmo en tandas largas, como se presagiaba. También Bottas, alentado por sus ingenieros en ese malicioso juego de órdenes de ida y vuelta, de planes A, B, C y D, que ya se perdía la cuenta. Pero cuando la pura tecnología dejó paso a la testosterona, Vettel triunfó de nuevo. Hace un año, con gomas sin temperatura, a mitad de la segunda recta, no dudó meterse en el interior para sacar los codos. Este domingo, lo repitió con ese aplomo de los elegidos.

La paciencia fue también una virtud que adornó la carrera de Fernando Alonso, séptimo en la meta, justo por delante de Stoffel Vandoorne. Un digno botín para el ovetense, siempre fiable en el largo plazo y autor de un puñado de formidables maniobras. En la vuelta 12, nada más regresar de boxes con el compuesto intermedio, se deshizo con gran clase de dos novatos, Charles Leclerc y Sergei Sirotkin. Luego, pese a sus dudas, le confirmaron la estrategia a dos paradas. En el giro 45 le arrancó las pegatinas a Marcus Ericsson. Persiguiendo con denuedo la sombra de Nico Hulkenberg. Siempre al acecho, pero nunca suficientemente cerca.

La consistencia del alemán supuso además una mala noticia para Carlos Sainz, relegado durante toda la noche a la insustancialidad. Las malas sensaciones de los entrenamientos se trasladaron a un domingo sin puntos. El riesgo asumido por Ericsson, a una sola parada, relegó al madrileño al undécimo puesto.

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