Ferrari: Arranca la era Binotto con Vettel en el filo

La salida de Maurizio Arrivabene tras cuatro años en el cargo y el ascenso a titular del canterano Mattía Binotto, toda la vida en Ferrari, devuelve el peso principal de Ferrari al núcleo de Maranello, al ingeniero antes que al gestor, al que sabe antes que al que lo vende, al que hizo el coche.

Arrivabene aterrizó en Ferrari en 2014 como Briatore hizo en Benetton, como cabeza visible del gran patrocinador (en este caso Phillip Morris-Marlboro) que acaba como especialista en gestión de un equipo al que esponsoriza. Con Flavio funcionó, ganando títulos para Benetton y Renault con Schumacher y Alonso. Pero con Maurizio, no.

Pese a la mejora en competitividad del equipo en los últimos años de tiranía híbrida de Mercedes, en el momento de la verdad que han sido 2017 y 2018, los fallos en la gestión del equipo, algunos absurdos incluso en la elección de neumáticos en una calificación, además de los de Sebastian Vettel, han arruinado el sorpasso a los alemanes. Para Arrivabene, la ‘sublebación’ de Raikkonen en Monza, con el título en juego entre Vettel y Hamilton, fue la guinda, como el choque entre ambos en Singapur 2017. Su rudeza en las formas tampoco le granjeó amistades en fábrica y equipo. Se despide con 14 victorias bajo su mando, subcampeonatos sí, pero la sensación de que había coche para más. Y eso escuece en Ferrari.

Binotto ha pasado por todos los cargos de la Scuderia desde 1995 y ahora asume plenos poderes en el equipo italiano, añadiendo la jefatura deportiva a la técnica que ya ostentaba. Los que trabajan con él hablan de un gran ingeniero especialista en motor con un conocimiento profundo de la empresa, un gran organizador de grupos amén de inflexible y exigente. Sergio Marchionne, antes de fallecer, le había elegido y ahora es John Elkann, heredero de la presidencia, el que apoya en sus hombros el futuro de Ferrari. Su relación era tan tensa con Arrivabene que hasta pensó en marcharse con ofertas de al menos dos escuderías.

Con él deberia estar mano a mano Laurent Mekies, antes director de seguridad de la FIA, y desde la última cita de Abu Dabi, director deportivo del equipo. Y con él varias promesas entre los ingenieros italianos que deberían asomar la cabeza a la primera fila, con lo que la fábrica gana peso con nombres como Enrico CardileCorrado Iotti en aerodinámica y motores, sin olvidar a Simone Resta, cedido a Sauber o algún clásico como Aldo Costa, ahora en Mercedes.

Dicen las malas lenguas que Binotto era más de Alonso que de Vettel, habiendo trabajado con los dos de primera mano. Con contrato hasta 2020, Sebastian afronta una temporada compleja con la espada de Damocles encima de su cabeza en su quinta temporada en Maranello y la oposición del emergente Charles Leclerc. Llegó de la mano de Arrivabene y ni el uno ni el otro han sabido reverdecer los laureles de 2007, año del último título en Ferrari.

Si hay una cláusula de rendimiento para poder sacarle del equipo en 2019, como se insiste desde Italia, es secreto de sumario, pero es su última oportunidad. Dependerá de Binotto fortalecer su evidente posición de número 1 o dar via libre sin órdenes de equipo al monegasco.

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