Exposición en Tokio rescata la figura de Unamuno para acercarlo a Japón.

“Homenaje a Unamuno” recoge, por una parte, dibujos, fotografías y fragmentos del pensamiento del autor y rector de la Universidad de Salamanca, así como de su vida, de una forma didáctica.

 

Una exposición en Tokio intenta acercar las imágenes y el pensamiento de Miguel de Unamuno (1864-1936), un autor español descubierto en Japón hace medio siglo, a ratos olvidado, pero que resurge ocasionalmente según los vaivenes de la historia nipona.

“Aquí en Japón no mucha gente conoce a Unamuno”, dice a Efe la comisaria principal de la exposición, Misaki Abe, en la sala de la Embajada de España en Tokio donde quedó instalada la muestra el 12 de septiembre y que estará abierta hasta el 9 de octubre.

“Homenaje a Unamuno” recoge, por una parte, dibujos, fotografías y fragmentos del pensamiento del autor y rector de la Universidad de Salamanca, así como de su vida, de una forma didáctica para acercar su figura a los japoneses.

Y por otra, la sala incluye obras del pintor japonés Toshima Yasumasa, que vivió treinta años en España y que utilizó a Unamuno como una de sus fuentes de inspiración, ya que consideraba al autor como apoyo de su propio arte.

Todo ello integra las celebraciones del 150 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Japón y España y del VIII centenario de la fundación de la Universidad de Salamanca, de la que fue rector Unamuno.

A Unamuno se le ve en distintas fotografías de la época, incluyendo una en la que aparece montado en un camello en la isla canaria de Fuerteventura, o en retratos hechos por pintores como Florencio Maíllo, Miguel Elías o Juan de Echeverría.

Lugar principal ocupa una foto de febrero de 1930 en la que Unamuno, después del destierro y exilio al que le obligó el dictador Primo de Rivera en 1924, es recibido por una multitud en Salamanca a su regreso a esa ciudad para recuperar su labor docente.

Pero a Unamuno también se le puede conocer a través de algunos de sus dibujos, con trazos del autor de “Niebla” que recogen perfiles humanos, ranas o árboles.

Según relata Misaki Abe, Unamuno comenzó a ser conocido en Japón a partir de los años setenta por la traducción de algunos de sus escritos. “Del sentimiento trágico de la vida” es una de sus obras que mayor difusión ha tenido.

La exposición, organizada en una colaboración entre la Embajada de España en Tokio, la Universidad de Salamanca y la Galería Conmemorativa Toshima Yasumasa, incluye algunas de las primeras traducciones al japonés de los escritos del autor vasco.

Según dice en el catálogo el director de esa galería, Shigyo Sosyu, Unamuno ha tenido en Japón una aceptación en varias ocasiones, en momentos que han sido “cortos e intermitentes”.

“Todas esas veces coinciden con momentos históricos en los que corríamos el peligro de perder nuestra conciencia como japoneses”, agrega Sosyu, que además de empresario y coleccionista de arte ha traducido de Unamuno “El Cristo de Velázquez”.

La dicotomía de la exposición, lejos de ser antagónica, incluye en la sala obras de Toshima Yasumasa, que llegó en 1974 a España, en los últimos estertores del franquismo, y se quedó allí para retratar los paisajes y las gentes de ese país.

La exposición, según su comisaria, quiere hacer “una combinación de la literatura unamuniana con los cuadros de Toshima, para captar el alma de sus paisajes”.

Toshima Yasumasa (1934-2006) fue un admirador de Unamuno, se inspiró en sus libros de viajes para sus paisajes y, de hecho, la comunión entre sus cuadros y la figura del autor vasco fue objeto de una exposición anterior en Salamanca.

Esa muestra, “Homenaje a Unamuno por Toshima Yasumasa”, se llevó a cabo en mayo pasado y fue el primer episodio de un doble tributo al autor de “La agonía del cristianismo” que tiene como cierre la exposición de Tokio para rescatar su figura en Japón.

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