Excelente estado de carreteras hondureñas fueron claves para histórica movilización de Semana Santa

Hace algún tiempo, miles de familias hondureñas lo pensaban dos veces antes de viajar en Semana Santa. A pesar de tantos destinos turísticos con que cuenta el país –playas, montañas, sitios arqueológicos, pueblos coloniales, ríos-, el mal estado de las carreteras desmotivaba a cualquiera.

Pero eso ya no es así, tal y como quedó demostrado con la histórica movilización de más de tres millones y medio de personas en las vacaciones de verano.

Además de la promoción sin precedentes del turismo, el excelente estado de las carreteras fue un punto clave para esa movilización sin precedentes.

El Corredor Agrícola es un buen ejemplo. Antes, el viaje de Tegucigalpa a Trujillo tomaba casi diez horas, pues había que irse por La Ceiba. Hoy, por la carretera que va de Olancho a Colón, el trayecto se hace en menos de la mitad en una carretera que es como “mesa de billar”.

Igual ocurre con la carretera hacia Gracias, Lempira. Su estado incidió directamente para que esa ciudad colonial se ubicara en uno de los cinco destinos favoritos en Semana Santa 2018.

El gobierno del presidente Juan Orlando Hernández ha realizado una millonaria inversión en la construcción y reparación de ejes carreteros con el objetivo de convertir a Honduras en el centro logístico y gigante turístico de la región.

Y allí están los resultados.

Don Juan Ramón López y su familia hicieron el trayecto Tegucigalpa-Tela-La Ceiba, ciudad donde tomaron el ferry hacia Roatán.

De regreso a casa, el señor López dijo: “Vengo desde Roatán; vía terrestre me he trasportado desde La Ceiba a Tegucigalpa. La carretera está excelente estado. Se nota el cambio”.

Y agregó: “Antes estaba llena de baches, era más peligroso, pero ahora es una bellezada para manejar”.

En iguales términos se refirió el señor Nicolás Ordoñez, quien expresó que “Vengo desde Tela con mi familia, somos diez personas en este busito y para qué, las carreteras están muy bien”.

Esto hace –agregó-, que uno pueda manejar más tranquilo, porque las carreteras son más seguras que antes. Así sí vale la pena viajar.

Luis Fernando Raudales, un transportista urbano de Comayagua, subrayó que “Las carreteras están en excelente estado. Esto significa un gran ahorro en tiempo, combustible y repuestos”.

“Nos sentimos seguros al transitar por estas carreteras, bien protegidos por el resguardo policial, militar y de cuerpos de socorro ante cualquier problema”, acotó Raudales.

Otro veraneante, don Maximiliano Cedillo, fue a visitar con su esposa e hijos a unos parientes que viven en Intibucá. Antes era un trayecto con varios tramos de tierra, polvo y baches que le quitaba los deseos de viajar a cualquiera.

“Nada que ver ahora –dice don Maximiliano-, la carretera está buena, ni se compara a como estaba hace un tiempito”.

Finalmente, Héctor Sánchez, quien se gana la vida como transportista del corredor central, apuntó: “La carretera central es un espectáculo”.

Como dijo Polache: “Mirá, papa, yo anduve en Ceibita ´La Bella´ y Puerto Cortés y ese corredor está perfecto, es una belleza, es espectacular.

Y finalizó diciendo: “La gente sabe que yo no miento, la mayoría de las carreteras están belleza”.

Otro dato: contrario a otras vacaciones de Semana Santa, este año apenas hubo apenas cuatro muertos en accidentes viales. Ninguno tuvo que ver con el estado de las carreteras.

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