España, una selección sin jugadores decisivos

 -Con un 70% de posesión y 25 disparos ante Inglaterra, el equipo de Luis Enrique dispone de buenos futbolistas,  -pero no de los mejores

Una primera parte nefasta condena a España ante Inglaterra

Las cuentas de España para llegar a la Final Four

Poco después de las 23.30 horas del lunes, Marcos Alonso, camiseta blanca y vaqueros, salía al atril que había dispuesto la Federación española para que los jugadores atendieran a los medios. Tras dos preguntas intrascendentes, la responsable de prensa inquirió: «¿Alguna más?». No la hubo. Después de lo sucedido sobre la hierba, todo lo que no fueran las opiniones de los pesos pesados sonaban a poco. Ocurre que, en esta España, quedan solamente dos pesos pesados. Busquets y Ramos. El primero no dijo nada. El segundo apenas ofreció la entrevista obligatoria con la televisión que daba el partido en directo nada más pitar el árbitro.

La selección vive, pues, un momento extraño. Sin las referencias de antaño, el relevo generacional, los nuevos tiempos, dibujan una realidad incontestable: España ya no tiene jugadores decisivos en ninguna línea, y eso convierte al equipo en uno más, capaz de ganar casi a cualquiera pero también de sufrir un buen planteamiento y una tarde inspirada del rival como ocurrió en el Villamarín. Con todos los matices que se quieran introducir mirando a las bajas de esta citación (Carvajal e Isco fundamentalmente), España dispone hoy de un puñado de buenos futbolistas. Buenos, sí, pero también terrenales, con todo lo que ello supone.

Defensa

Lo venía anunciando Vicente del Bosque prácticamente desde 2014. «Es un puesto donde tenemos un déficit», decía el ex seleccionador sobre los centrales cuando imaginaba un futuro, ya presente, sin Piqué. Abandonada la selección por el jugador del Barça, Nacho parece que es el elegido por Luis Enrique para cubrir ese lugar (ha jugado los tres partidos oficiales). El despropósito ante Harry Kane fue compartido con Sergio Ramos, que comienza a sufrir los rigores de la edad en cuanto a tiempo de reacción y velocidad pura. El delantero del Tottenham fue inalcanzable para ambos. Los laterales también exigen foco: ahí España sí tiene a jugadores que están entre los mejores del mundo, pero la lesión de Carvajal y el capricho de Luis Enrique con Alba privaron al equipo de ellos esta vez. Inglaterra tiró tres veces entre los tres palos y las tres fueron gol, urdiendo un plan muy sencillo (balón a Kane y despliegue rápido de Rashford y Sterling) que contó con los errores individuales de los cuatro de atrás y la falta de ayudas del centro del campo. De Gea, esta vez, poco más pudo hacer que verlas venir.

Centro del campo

España tuvo un 70% del tiempo el balón ante Inglaterra. Sin embargo, la línea de tres (Busquets, SaúlThiago, más luego Ceballos) hizo aguas, perdidos durante muchos minutos en tierra de nadie. Los balones largos tenían a la defensa muy atrás y los delanteros quedaron muy lejos, de forma que debían abarcar mucho campo. A Busquets, la otra cara reconocible del equipo, esa situación le perjudica igual que hizo en su día en la etapa de Luis Enrique en el Barça. No está bien quien ha sido el mejor mediocentro posicional del fútbol español, al que Rodrigo le viene pisando los talones. Busquets ya no es el mejor del mundo. Aunque sean estupendos futbolistas, Saúl y Thiago nunca lo fueron y tampoco parece que vayan a serlo. Se trata, escrito está, de buenos jugadores, cada uno con sus características, y hay otros nombres que pueden entrar y salir en esa zona (Koke), pero ninguno está hoy entre los grandes nombres a nivel internacional. Nadie fue capaz, por ejemplo, de meter un pase entre líneas para sortear la presión.

Delantera

El problema de España con el gol viene de atrás. Concretamente desde que Villadejó de ser la referencia tras el Mundial de 2010. Ni la nacionalización de Diego Costa en 2014, ni la irrupción de Morata, o Alcácer o, más recientemente, Rodrigo, ha logrado solucionar ese asunto. España realizó 25 tiros a portería. De ellos, 19 se marcharon fuera y, de los otros seis, sólo dos se tradujeron en gol. Presume la selección en esta nueva etapa de 14 goles en cuatro partidos (3,5 en cada uno), pero las dos goleadas han sido ante Croacia, que dimitió tras el descanso, y ante Gales, un equipo flojísimo. No dispone la selección de un jugador fiable que, cuando las cosas no van bien, haga el gol reparador que devuelva las cosas a su sitio. Rodrigo lleva un gol en nueve partidos en el Valencia. Aspas lleva cinco en ocho sesiones, pero no es un goleador y menos acostado en la banda. A Asensio, cuyas ausencias empiezan a oscurecer sus fogonazos, le ocurre exactamente lo mismo. Faltaba esta vez Isco, parece que piedra angular también del proyecto de Luis Enrique, pero el madridista quizá sea capaz de recuperar algo referido al control del juego, nunca al acierto ante el gol.

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