El presidente Ronaldo: revolución en Valladolid, oficina en Serrano y calabazas a la política brasileña

Tras estudiar gestión de empresas durante tres años en Londres, el ex futbolista intenta transformar el club blanquivioleta

Pidió un detallado informe sobre la ciudad y el equipo: jugadores históricos, ¿por qué lo llaman Pucela?…

La sonrisa de Ronaldinho ya incomoda al Barcelona

En un partido ante el Mallorca, cuando Ronaldo jugaba en el Real Madrid, le pedieron que estuviera atento a Ibagaza, aquel menudo centrocampista que acabó más tarde en el Atlético. El plan era que le defendiera, más o menos, a su manera. Pero mucho caso no hizo. En el vestuario, al final del partido, su entrenador le preguntó.

-¿Ronnie, por qué no has marcado a Ibagaza?

-Es que… no tenía muy claro quién era.

Decenas de estas anécdotas brotan cuando se pregunta sobre el Ronaldo Nazariofutbolista, afiladas por el boca a boca. Uno de los mejores delanteros de la historia, avasallador rumbo al área, cinceló fuera del campo un perfil de carisma único, entre la frescura carnavalera carioca y las lágrimas por una rodilla maldita que no le venció. Al contrario, del césped, agarrado a su articulación como un niño, se elevó poderoso para volver a ser el número uno. Mundial, Balones de Oro, los grandes escudos de Europa…

Toda esa carga histórica y esas toneladas de leyenda han aterrizado esta temporada en Valladolid para revolucionar el club. Su aparente dispersión a la hora de marcar a los rivales (lo suyo era marcar en la portería) es ahora atención precisa de ejecutivo. Dice su gente que siempre fue sensible a su futuro tras colgar las botas, mucho más pendiente de todo lo que rodeaba al balón de lo que quizá su imagen podía transmitir entonces. En el PSV Eindhoven, con 18 años, cuando le llamaban Ronaldinho, aprendió rápido holandés, una lengua compleja, y fue de las primeras estrellas del fútbol en tener asesor de medios.

El mundo del márketing siempre le interesó (es imagen vitalicia de Nike). En su cartera de negocios destaca su papel en Octagon, una de las agencias de representación más importantes de Brasil. Tras estudiar durante tres años gestión de empresas en Londres y con dominio fluido de cinco idiomas, se puso a finales de agosto al frente de un equipo español histórico y modesto, de regreso a Primera División. Su llegada ha sentado fenomenal: llevan tres victorias seguidas en la Liga y son séptimos con 12 puntos.

«¿Cómo va todo, chicos?». Cada mañana, Ronaldo departe por teléfono con los ejecutivos que ha colocado al frente del Valladolid. Ellos llevan el día a día en nombre del propietario que ha gastado casi 30 millones de euros para hacerse con el 51% del accionariado. Dinero de su patrimonio personal, no en nombre de ningún grupo inversor. Es suyo, garantiza el entorno de confianza. Descartado desde un principio convertirse en entrenador, empezó a buscar clubes de Segunda División en España.

La oportunidad del Valladolid surgió hace meses para reactivarse en el cierre del pasado agosto. Entre medias, una negociación frustrada de Carlos Suárez, el anterior dueño, con un grupo mexicano. Con Ronaldo las cosas fueron bastante mejor. No tardaron en sellar un acuerdo que permitió además a Suárez seguir al frente del Consejo de Administración.

En su filtro de búsqueda, el brasileño había marcado un par de casillas indiscutibles. Quería un equipo pequeño pero con tradición. Y que estuviera lo más cerca posible de Madrid, su lugar de residencia desde que se retiró del fútbol. Aunque tiene casas en París, Ibiza y Sao Paulo, su base está en el barrio de Salamanca, donde vive y abrirá en las próximas semanas una oficina el Valladolid. Sólo faltan los muebles. Desde ahí trabajará, con la ciudad castellana a tiro de piedra gracias al AVE (60 minutos). A sus 42 años, juega al tenis, dejando las pachangas de fútbol por recomendación médica. Sus amigos revelan que nunca habla de religión ni de política, a pesar de la calentura en su país con las elecciones.

Los compromisos de una leyenda

De traje, Ronaldo cumple con la apretada agenda que corresponde a un ex futbolista de su categoría. Comentarista de televisión, galas varias, imagen del Banco Santander para la Champions League, representante del Real Madrid en algunos eventos en calidad de embajador mundial… Sumado a toda la labor solidaria que realiza como enviado de la ONU y también a través de su fundación en Brasil. Lo que no ha probado hasta el momento es la vía del coaching, las charlas de motivación y superación que muchos deportistas ofrecen, a cambio de extraordinarias sumas, a grandes empresas. Aseguran a su alrededor que le puede la timidez y que «la humildad le impide ponerse de ejemplo para nadie». Tampoco ha querido hacer un libro autobiográfico aún.

Hasta ahora ha acudido a los partidos del Valladolid en casa, a actos concretos, como la renovación del entrenador, Sergio González, o a reuniones con las peñas. «Queremos que sea un propietario al estilo inglés, con poca presencia en los medios. ¿Cuántas veces habla en público Abramovich?», pregunta David Espinar, ex periodista deportivo que trabaja con Ronaldo desde su etapa en el Real Madrid. Ahora ha entrado en el grupo de gestión del club blanquivioleta. Él mismo asume que esa aspiración de mantener un perfil discreto del patrón choca con la carga que arrastra tremendo personaje, un auténtico mito del fútbol mundial.

 

«Esto no se va a quedar aquí, vamos a llegar hasta dónde nuestras ilusiones nos lo permitan», anunció en su primer día en Valladolid. La presentación tuvo en todo el planeta 14 millones de impactos en redes sociales. El Ayuntamiento está encantado por el fogonazo de imagen que la llegada de Ronaldo puede suponer en cifras turísticas. Él, que sólo conocía el estadio de haber jugado allí con el Madrid y el Barça, pidió a sus colaboradores un informe detallado de la ciudad, el club y la provincia. Se le explicaban aspectos diversos. Ejemplos:

-¿Por qué se llama Pucela?

-¿Cuándo fue capital del Reino?

-¿Qué título ganó el Valladolid?

-Jugadores históricos.

Del frío prefirieron no darle muchos datos, por si acaso.

Una sus primeras decisiones fue cancelar la deuda del club, con los casi 40 millones que reciben por derechos de televisión todos los recién ascendidos. También quiere modernizar las instalaciones de la ciudad deportiva y el estadio, propiedad del Ayuntamiento. Algo que le tiene emocionado es el avanzado sistema de Big Data (estadísticas) que maneja el departamento técnico del Valladolid. «Quiere transformar el club hacia dentro y hacia fuera, que se implique más con la ciudad en labores sociales», cuenta Espinar. Para ello se harán encuestas a los aficionados a lo largo de la temporada para conocer sus opiniones, un termómetro que el Real Madrid o el Barcelona llevan tiempo utilizando. El ascenso a Primera, la llegada de Ronaldo y el buen arranque del equipo han abarrotado Zorrilla con 20.000 abonados y lista de espera.

El próximo sábado 3 de noviembre, el Valladolid visita el Bernabéu y su flamante nuevo propietario se sentará en el palco al lado su amigo Florentino Pérez.

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