El Barça pasa el trámite con 10 hombres.

Messi solucionó con un tanto y una asistencia un partido que el Barcelona se complicó con la roja a Piqué.

El chaparrón no cesó en el Camp Nou al igual que el dominio que el Barcelona ejerció sobre un defensivo Olympiakos durante todo el partido. Poco importó la inferioridad numérica de los de Valverde por la expulsión de Piqué y es que fue en la segunda parte, justo con uno menos, cuando se despegaron en el marcador gracias a los goles de Messi y Digne. El primero fue en propia puerta de Nikolaou que también maquilló el marcador para los griegos.

Los blaugranas hicieron suyo el juego desde el primer minuto y casi desde el inicio comenzaron a bombear balones a la banda derecha donde Gerard Deulofeu se hizo grande. El extremo se hinchó a centrar balones, casi todos con más corazón que fe, pero fue en una de esas jugadas, cuando Sergi Roberto llegó hasta la frontal y decidió reconstruir la ocasión retrasando el balón a Busquets. Fue ahí donde el ‘5’ blaugrana siguió la premisa acordada en la pizarra y mandó el esférico a la posición del Deulo para que cocinase el primer tanto del encuentro. El ex de Everton centró al punto de penalti donde se encontraba un ansioso Leo Messi que no necesitó ni rematar, su misma presencia hizo que Dimitris Nikolaou despejase a su propia portería.

Los azulgranas celebraron el tanto entre ellos y es que se están acostumbrando a que los rivales hagan el trabajo de los delanteros -ya van cinco autogoles-. Por su parte, Iniesta siguió a lo suyo. Si Gene Kelly cantó “Singin’ in the rain”, Andrés bailó sobre la lluvia. Al de Fuentealbilla le vale con levantar la cabeza para radiografiar la próxima jugada y así lo hizo con un milimétrico pase a Paulinho que cabeceó al palo largo. El brasileño, otra de las novedades en el once del Txingurri, fue un todoterreno.

Messi se unió a la fiesta con un disparo y con una jugada marca de la casa para asistir a Luis Suárez.

El urugayo erró en el mano a mano que el guardameta Silvio Proto mandó a córner. El Barça siguió con su juego y apenas sufrió alguna tímida llegada de Odjidja, pero fue al borde del descanso cuando los de Valverde sufrieron un revés que no se esperaban.

Piqué anotó un tanto con la mano y el colegiado escocés William Collum no lo dudó: anuló el gol y mostró la segunda amarilla al central que era expulsado.

El Barça pasó de verse con un 2-0 a jugar con 10. El camino a los vestuarios fue agridulce ya que el dominio suscitado sobre Olympiakos no se vio reflejado en el luminoso y además pasaban a estar en inferioridad.

Entró Mascherano -que tuvo poco o nulo trabajo- y el sacrificado fue Deulofeu. Cambio perplejo el de Valverde ya que el de Girona fue el jugador referencia de los primeros 45 minutos. Pese a que los griegos fueron superiores numéricamente hablando, el encuentro siguió como al principio.

Los minutos pasaron hasta que Messi forzó una falta al borde del área cuando se cumplió la hora de partido. Ahí se paró el tiempo. Como si todos lo supiésemos, el argentino anotó de falta el segundo gol y se hizo centenario en Europa.

Sin descanso, Messi cogió el balón dentro del área, rompió a Leonardo Koutris con un quiebro hacia la línea de fondo y asistió al punto de penalti. Nadie remató pero el balón cayó en el pie izquierdo de Lucas Digne que voleó el tercero de la noche. Nadie se acordó que el Barcelona estaba con uno menos.

La goleada permitió los aplausos en el Camp Nou. Iniesta y Busquets se llevaron ovación y llegó la prueba para André Gomes. El portugués gozó de la amabilidad de Messi que le filtró un balón dentro del área pero éste le devolvió la pelota a la pulga que no pudo rematar ante Botía.

El propio Leo, sabedor de la necesidad de palmoteo para Gomes, le señaló que era él quien tenía que haber probado al portero. Algo parecido pasó con Suárez pero este no es tan bonachón que el ‘21’.

El uruguayo siguió con su lucha interna en busca del gol que en este encuentro tampoco encontró.

Quien sí encontró el tanto y pudo resarcirse fue Dimitris Nikolaou. Si anteriormente abrió la lata a favor del Barça con un gol en propia, el central griego cerró el marcador con un cabezazo impecable que hizo inútil la estirada de Ter Stegen.

Los azulgranas recibieron su primer gol minutos antes de que el colegiado decretase el final del partido. Con esta victoria, los de Valverde ponen pie y medio en octavos de final con un pleno de victorias en las tres primeras jornadas de Champions.

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