Descubren la “terrible garrapata de Drácula”, de 100 millones de años y con sangre de dinosaurio.

Repitiendo el argumento de la película de Steven Spielberg ‘Jurasic Park’, un equipo de científicos de la Universidad de Oxford ha encontrado una garrapata que había estado hinchada de sangre de dinosaurio. Se encontraba fosilizada en una pieza de ámbar en Birmania. Los investigadores la han denominado la “terrible garrapata de Drácula”.

Se trata de la especie de garrapata más antigua descubierta, actualmente extinguida, que data de 100 millones de años, en el período Cretáceo, época en la que vivieron los dinosaurios. De las muestras encontradas, han sido cuatro los ejemplares de garrapatas pertenecientes a una especie hasta ahora desconocida, dos de ellas en la misma pieza de ámbar. Una de las cuatro habría estado llena de sangre, de tal manera que habría multiplicado su tamaño.

Según el investigador principal Enrique Peñalver, científico del Museo Geominero del Instituto Geológico y Minero de España, en declaraciones a RT, la cuarta garrapata que había estado hinchada de sangre no se encuentra completa, el ámbar se rompió y los sedimentos degradaron el interior.

Aunque el ADN de la sangre hallada en el interior de este ácaro no puede ser analizada debido a su deterioro, por lo que el argumento de la película de Spielberg no podría llevarse a la realidad, los investigadores tienen en claro que debe pertenecer a un dinosaurio. De esta forma, por primera vez se constata la relación directa entre parásitos de este tipo y dinosaurios con plumas, pues otra de las garrapatas analizadas portaba una pluma perteneciente a ciertas especies de dinosaurios que vivieron durante la época cretácica.

Si el ejemplar hubiera estado completo “habría un problema ético”, afirmó el experto en fósiles de ámbar.

El descubrimiento de una nueva especie

Cuatro de las garrapatas descubiertas pertenecen a una nueva especie que no había sido identificada hasta la fecha, y se habrían extinguido en la era del mesozoico. Para hacernos una idea de la importancia del descubrimiento, Enrique Peñalver cuenta que todos los tipos de garrapatas existentes en la actualidad se clasifican en tan solo tres familias, y los ejemplares estudiados no han podido ser clasificados en ninguna de ellas. Se ha descubierto, por tanto, una cuarta familia.

En realidad, “conocemos muy poco sobre las garrapatas fósiles”, continúa el experto, solo se han encontrado en ámbar, en muy escasas ocasiones, y hasta la fecha estas han sido las más antiguas, con 100 millones de años de antigüedad. “Tenemos una ventana hacia 100 millones de años atrás, es un privilegio”, señaló.

De las encontradas hasta hoy, algunas eran prácticamente iguales a las actuales, y otras “no tienen parangón”. Sin esa ventana del ámbar de Birmania “el desconocimiento sería mayor”, aseguró Peñalver.

Para el especialista “es fascinante”, teniendo en cuenta que este tipo de fósiles solo se han descubierto en ámbar, y que el más antiguo, más aún que el birmano, es el del Líbano, que data de hace 130 millones de años, por lo que es posible que dentro de poco “podamos viajar 30 millones de años más atrás en el tiempo”, sostuvo.

A pesar de la imposibilidad de analizar la sangre que hinchó una de las garrapatas halladas, Enrique Peñalver cree que “estos ejemplares en concreto se pueden asociar con los dinosaurios”. En primer lugar se tiene constancia de que las garrapatas son generalistas, es decir, que se alimentan de diversidad de animales, por lo que al convivir con los dinosaurios, estos habrían estado entre sus alimentos. Pero además, la presencia de una garrapata sujeta a una pluma de dinosaurio y de restos de escarabajos que se encontraban en los nidos de aquellos, hace que se pueda tener la certeza.

En la investigación, publicada ayer por ‘Nature communications’, han participado científicos del Museo Geominero de España, de la Universidad Complutense de Madrid, de la Universidad de Barcelona, de la Universidad Jaume I de Castellón (España), del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York y de la Universidad de Oxford.

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