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Caravana irregular de migrantes hacia EEUU resultó rotundo fracaso para hondureños

Tegucigalpa. El embajador de Honduras en México, Alden Rivera, afirmó que “unos 2.500 hondureños siguen albergados en Tijuana, viviendo en condiciones de precariedad”, lo que significa un “rotundo fracaso” del movimiento de la caravana irregular de migrantes hacia Estados Unidos y un grave perjuicio para los que participaron.

Rivera se encuentra en Tegucigalpa para brindar a las autoridades un informe sobre el trabajo que ha hecho el Gobierno de Honduras para asistir a los migrantes desde que llegaron a México y su actual estadía en Tijuana, después de salir de San Pedro Sula el 13 de octubre pasado.

Si el propósito general era llegar hasta Estados Unidos, “la caravana debe ser considerada como un total y rotundo fracaso: ni un solo hondureño accedió a territorio de Estados Unidos, ni un solo hondureño ha sido entrevistado por el Gobierno mexicano para poder acceder a una condición de asilo”, señaló.

Expuso que hasta hoy 2.500 hondureños continúan varados en Tijuana, viviendo bajo condiciones difíciles, con ausencia de alimentación adecuada, limitaciones en alojamiento, siete muertes, 49 mujeres embarazadas, la que en general puede ser considerada como una situación trágica que no cumplió con los objetivos de los organizadores de la caravana.

“Al fracasar la caravana, lo que trajo fue dolor y pena a miles de familias hondureñas”, dijo Rivera.

Recordó que hay más de 7.000 hondureños retornados, según estadísticas del Instituto Nacional de Migración de Honduras, y de esa cantidad unos 3.500 regresaron desde México.

En este momento hay unos 2.500 hondureños en el albergue El Barretal, de Tijuana, viviendo en condiciones de precariedad, durmiendo en tiendas de campaña y en condiciones climáticas a las que los hondureños no están acostumbrados.

Clima adverso y muerte

Rivera expuso que uno de los problemas es que en esta época el clima varía entre los 11 y los siete grados centígrados, con viento, lluvias, calor y con climas extremos, lo que arriesga a la gente a sufrir problemas respiratorios o gastrointestinales, aparte de la exposición al crimen organizado y a la delincuencia.

Recordó que “hubo dos muchachos que fueron asesinados brutalmente en Tijuana” y otros problemas que trata de atender el Gobierno de Honduras, e insistió en que el movimiento fue un fracaso porque los organizadores engañaron a miles de hondureños.

El embajador explicó que muchos hondureños disfrutaron de la solidaridad de los mexicanos, comían lo que les regalaban, lo que les daban en algunos pueblos, pero no sabían lo que comían ni las condiciones en que habían sido preparados los alimentos y ni siquiera eran de la dieta usual del hondureño.

Los compatriotas que participaron en la caravana “pasaron hambre, y cuando comieron lo hicieron bajo condiciones lamentables, y hoy en día esas condiciones prevalecen y la gente en algunos casos debe pedir limosna en la calle para completar la alimentación”, relató.

Enfermedades afectan a los niños

Rivera reveló que, según estadísticas de los servicios médicos establecidos por el Gobierno de México, “el 60% de los hondureños han sufrido problemas respiratorios en México, el 50% ha obtenido problemas gastrointestinales por mala ingesta de alimentos, y el 100% de los menores de edad han tenido problemas respiratorios”.

Ante tales estadísticas, Rivera lamentó que esos son los resultados de los problemas ocasionados por la convocatoria nefasta realizada por los organizadores de la caravana, que incluso ya abandonaron a los participantes del movimiento migratorio.

Para Rivera el problema es que, de los 3.500 migrantes que hay en Tijuana, 2.500 son hondureños.

Indicó que la solicitud de asilo en Estados Unidos tiene un proceso secuencial muy largo y uno de los pasos es la inscripción en un libro, por orden de llegada, y ya hay 2.800 mexicanos esperando desde 2018.

Remarcó que se atienden por lo menos 25 casos por día y, en vista de la cantidad de mexicanos y hondureños, al primer connacional le revisarían su caso hasta en marzo próximo, luego de los mexicanos.

Solo 3 de 100

Sin embargo, refirió Alden Rivera, el dato más negativo es que la posibilidad de un hondureño de recibir asilo apenas es del 3%, es decir que quizá lo reciban tres de cada 100 personas.

“Solo tres por ciento de 100 reciben esa condición de manera formal y las otras son deportadas tras pasar por un proceso de detención entre seis meses a un año; es un proceso agotador, pasar México, esperar no menos de cuatro meses para ser atendido, pasar seis meses a un año, y luego ser deportado”, manifestó Rivera.

Advirtió que durante todo ese tiempo los hondureños no tienen la posibilidad de generarse ingresos, no pueden trabajar.

“Es una situación compleja y los organizadores de la caravana fracasaron, no llegaron a Estados Unidos”, insistió Rivera, y “además provocaron miles de problemas en las familias hondureñas”.

El embajador Rivera expresó que el nivel de perversidad de los organizadores de la caravana fue muy grande, pues “mintieron de manera deliberada, dijeron que el Gobierno de México les iba a ofrecer visa de tránsito para cruzar sin problemas y eso no existe en ese país; mintieron porque no recibieron el documento”.

También “mintieron de manera deliberada al decirles que el Gobierno de Estados Unidos les iba a dar asilo y eso es una falsa porque el índice menor de reconocimiento de asilo es menor del tres por ciento, siendo esa otra mentira agregada”, recalcó.

Afirmó que hubo mucha perversidad en la convocatoria y se cree que fue con fines políticos y políticos electorales.

También señaló que la muestra más desagradable de la caravana es que utilizaron a los niños y a las mujeres embarazadas y personas en situación de vulnerabilidad como escudo para buscar protegerse de las acciones de contención de los gobiernos de México y Estados Unidos.

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