Aprendizaje automático La inteligencia artificial ya está creando empleo… entre los jefes.

La relación entre tecnología y empleo está continuamente en el centro del debate. ¿Habrá más o menos trabajo cuando los robots conquisten las fábricas? Es una cuestión que expertos y gurús intentan responder pero aún no han conseguido llegar a un acuerdo. Algunos de los estudios más recientes apuntan a que la colaboración entre humanos y máquinas inteligentes aumenta las  habilidades de los trabajadores. También que las empresas que utilizan la inteligencia artificial están creando más puestos de trabajo de los que destruyen, al menos a corto plazo, según un informe de Capgemini. Teniendo en cuenta estos datos, parece que no todo está perdido. Aunque hay truco: la mayoría de los puestos se están creando ahora mismo entre los directivos.

Son precisamente estos puestos de jefes los menos sustituibles por robots. Los expertos que defienden que la revolución tecnológica eliminará empleos, se refieren sobre todo a los relacionados con las tareas más automáticas y que están por debajo de los puestos de mando. En ese futuro vaticinado, la inteligencia artificial vendrá para salvarnos de las tareas más tediosas y nos dejará tiempo para aquellas en las que se necesitan capacidades exclusivamente humanas, como la elaboración de juicios y las relacionadas con la empatía y las emociones.

Las empresas que creciendo con la inteligencia artificial tienen precisamente en común que la conciben como un medio para reducir el tiempo que los empleados dedican a las tareas rutinarias y administrativas y permitirles centrarse en las actividades de valor humano añadido. “Lo que de verdad queremos es que las personas con las que trabajamos puedan ofrecer el máximo de su capacidad”, explica Michael Natusch, responsable mundial de IA en Prudential.

A pesar de estos resultados —que analizan lo que está pasando ahora, no predicen qué será de nosotros en unos años—, existe preocupación sobre la posibilidad de que las máquinas desplacen a los trabajadores humanos; algo que está pasando ya en ciertos sectores. Pero la experiencia, por ejemplo, de General Electric, según su economista principal, Marco Annunziata, demuestra que para muchos puestos de trabajo la combinación de humanos y máquinas ofrece mejores resultados que cualquiera de los dos por separado. A pesar de que las fábricas emplean cada vez más las últimas tecnologías inteligentes y conectadas, los trabajadores humanos siguen siendo vitales para asegurar su rendimiento.

Según Annunziata, el trabajo entre humanos y máquinas puede aumentar las capacidades y habilidades de los empleados, lo que podría hacer que mejore su rendimiento. Uno de los ejemplos es el uso de gafas inteligentes de realidad aumentada (RA) en fábricas. En ese escenario, esta tecnología podría superponer las instrucciones de reparación de una máquina directamente sobre ella, con vídeos, gráficos y textos generados por ordenador. Según los autores del estudio, de esa forma “la realidad aumentada mejoraría la productividad porque estaría contribuyendo a desarrollar las habilidades de los trabajadores”.

Uno de los problemas con los que se están encontrando las empresas en este sentido es que la demanda de profesionales especializados ha crecido mucho más rápido que la formación necesaria para satisfacerla. “Creemos que la realidad aumentada será una pieza fundamental para cerrar la brecha de capacidades detrás de la falta de trabajadores industriales cualificados”, escribe Annunziata en HBR. Otros datos defienden también esta postura. Según el estudio desarrollado por Capgemini, la mayor parte de las empresas que han adoptado aplicaciones de inteligencia artificial de forma generalizada (el 89%) considera que esta facilita el desempeño de trabajos complejos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *