Alonso y la “motivación” del primer triunfo del motor Renault: “Ahora hay que trabajar duro en el chasis”

Por un momento, Fernando Alonso viajó en el tiempo a sus años de Ferrari, a 2010 por ejemplo, cuando se jugó el título con Sebastian Vettel. O a 2012, con el mismo guion cruel para el español (perdido el título en la última carrera) y glorioso para el entonces piloto de Red Bull. En Shanghai, los dos viejos enemigos se cruzaron en la pista gracias a los azares de este deporte, tantas veces inexplicable. Un domingo en que el motor Renault, camuflado bajo la denominación Tag Heuer y bajo la jurisdicción del intrépido Daniel Ricciardo, amarró su primera victoria del curso.

Alonso convenció de nuevo en un trazado que le vio ganar dos veces (2005, 2013) y que le espera el próximo 13 de noviembre, en las Seis Horas de Shanghai, prueba correspondiente al Mundial de Resistencia (WEC). Esta vez, la fiabilidad del MCL33 volvió a reafirmarse. Y en el último giro de la carrera Fernando registró su vuelta rápida (1:37.234), apenas tres décimas peor que la de Valtteri Bottas y sólo medio segundo más lenta que la de Lewis Hamilton.

Sin embargo, el líder de McLaren mostró mucha prudencia ante los micrófonos, donde sólo elevó algo el tono optimista tras la primera victoria de 2018 para un propulsor Renault. “El triunfo de Ricciardo nos mostró el potencial del motor y nos da una buena motivación, ya que esta unidad de potencia puede luchar con los mejores si hacemos un buen trabajo con el chasis”, analizó el asturiano, que en ese sentido aún ve lejos al MCL33 con respecto a los favoritos. “Necesitamos acortar esa diferencia y trabajar más duro en el aspecto del chasis”.

En dos semanas, Bakú

“Sabemos que debemos mejorar, sin duda. No podemos esconder eso. Pero al mismo tiempo también hay que decir que estamos haciendo el trabajo los domingos y consiguiendo el mayor de puntos posibles para el equipo”, valoró el bicampeón mundial, que volverá a la acción el próximo 27 de abril, fecha de los primeros entrenamientos libres del GP de Azerbayán.

En Bakú, los aficionados sueñan con otro gran duelo de Alonso con los favoritos al título. Como el protagonizado con Vettel en la delicadísima curva 3, que no le hizo asumir más elogios de los necesarios. «Tenía el coche dañado, así que estaba en clara desventaja», aclaró. La embestida de Max Verstappen en la curva 14 había provocado severos contratiempos al bólido rojo tanto en la dirección como en el suelo del SF71H.

“No puede sacarme así de la pista”

Era la vuelta 43 y aún aguardaba un suplicio de 13 por delante. La sangría pronto se hizo evidente. Y cuando avistó a Fernando por el retrovisor, Vettel ya perdía dos segundos por giro. «No puede sacarme así de la pista», se quejó por radio el aún líder del Mundial. En realidad, como él mismo admitió después, bastante tuvo con alcanzar la meta en semejantes condiciones.

La frustración de Vettel contrastaba con la honestidad de Alonso. Y esas palabras sinceras, escondían, asimismo, el orgullo íntimo de sus virtudes: una gran lectura de carrera, un ritmo de lo más consistente y una escalada de seis puestos. En la salida aprovechó la debacle de los Force India. Más tarde tuvo una infinita paciencia ante Romain Grosjean, que le ralentizaba sin remedio. La vendetta se demoró hasta poco después de la marcha del safety car. Entonces, rueda con rueda, en la curva 1, sí superó al francés.

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